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AGOSTO - SEPTIEMBRE ISSN: 1.131-9.100
viernes, 03 de septiembre de 2010
 
ARTÍCULOS
 
 
 
   

ANÁLISIS DEL PROCESO DE RECTIFICACIÓN DE UNA IMÁGEN AÉREA DE EJE VERTICAL PARA OBTENER UNA ORTOIMÁGEN DIGITAL

 
Septiembre de 2.000
Javier Mª Sánchez Espeso Profesor Titular de Universidad Grupo de Investigación y Desarrollo del área de Cartografía, Geodesia y Fotogrametría. Departamento de Ingeniería Geográfica y Técnicas de Expresión Gráfica. Universidad de Cantabria Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. Avda. Los Castros, s/n. 39005 Santander. Spain.
 

 

1. Introducción

El proceso de rectificación que se inicia a partir de la imagen obtenida en una cámara métrica en un vuelo fotogramétrico convencional, que geométricamente responde a una perspectiva cónica, para conseguir una nueva imagen en la que la escala de la misma sea constante en cualquier posición, es el objeto del presente articulo. Esta nueva imagen, denominada ortoimagen, ortofotografía o ortomapa, precisa del empleo de una metodología especifica que combina medidas efectuadas en la imagen, obtención de puntos de apoyo con coordenadas terreno y, como dato esencial para la ortorectificación, el empleo de un modelo digital del terreno, que caracteriza la altimetría del terreno fotografiado.

Se presenta en primer lugar el procedimiento habitualmente empleado, detallando tanto los datos precisos como los criterios de diseño que permiten generar ortoimágenes correctas con nivel de precisión para escalas del tipo 1/1000 a 1/5000, compatibles con la cartografía habitual en Ingeniería y análisis del territorio. Se enumeran también las principales fuentes de error existentes, así como los principales problemas que se suelen presentar, fruto de la experiencia en nuestro grupo de trabajo. Por último se presenta también el mayor reto pendiente que se tiene para las precisiones planteadas, consistente en la necesidad de establecer metodologías viables en la rectificación de las construcciones o microrelieve.

La oportunidad del presente articulo es, sin lugar a dudas, su actualidad. La ortoimagen digital es un producto cartográfico que está de moda, y que se demanda por sectores profesionales cada vez mas amplios y heterogéneos, pero que comparten la necesidad de emplear información referenciada de precisión. Y es claro el motivo de elección de este producto cartográfico, que tradicionalmente ha estado muy ligado a la producción de cartografía convencional por métodos fotogramétricos: se posee una representación completa de la realidad, como corresponde a una fotografía, sin el empleo de los necesarios convencionalismos que precisa la cartografía numérica vectorial clásica; pero caracterizada por poseer una métrica planimétrica rigurosa, además de participar de un sistema referencial que, en un momento dado, posibilita el uso combinado de la información que se visualiza en la ortoimagen conjuntamente con cartografía vectorial numérica, de forma sencilla y empleando programas de uso habitual, como pueden ser AutoCad o MicroStation, en el entorno de ordenadores personales de uso cotidiano.

 

2.- Metodología de obtención de una ortofotografía digital.

En primer lugar se procede a presentar el proceso que se sigue para la obtención de una ortoimagen a partir de una foto aérea de eje vertical, detallando datos y métodos empleados.

2.1.- Conceptos básicos. Definiciones.

Una ortofoto digital es el producto que se obtiene como consecuencia de la rectificación diferencial de una imagen aérea sobre la base de un modelo de terreno, con la finalidad de transformar la perspectiva cónica que representa la imagen original en una proyección ortogonal, modificando analíticamente los rayos de luz que atravesaron el objetivo fotográfico, se concentraron en el punto de vista e impresionaron el negativo, a nuevas posiciones en las que dichos rayos resultan idealmente paralelos, estando por tanto el punto de vista de la hipotética cámara que efectúa la nueva imagen en el infinito, conforme se muestra en la figura 1.

Fig. 1. Fotografía aérea de eje vertical. Concepto de ortoimagen.

Por tanto este proceso pretende eliminar los efectos de inclinación de la cámara respecto al sistema referencial establecido, así como las variaciones de escala y los desplazamientos causados por el relieve del espacio modelo en el espacio imagen, característicos de la perspectiva cónica, tal como se esquematiza en la figura 1, en la que se pone en evidencia como varían las posiciones que se obtiene en la imagen para dos puntos genéricos, situados a la misma distancia del punto principal pero con distintas alturas en el espacio modelo. Como se observa gráficamente, puntos elevados respecto a la media del terreno tienden a alejarse del punto principal, mientras que puntos deprimidos tienden a acercarse al mismo. Expresiones sencillas que cuantifican los desplazamientos descritos pueden consultarse en [1].

2.2.- Fundamentos geométricos existentes entre el espacio imagen y el espacio modelo.

Analíticamente la rectificación que se precisa relaciona las siguientes posiciones que definen un rayo perspectivo:

Para cualquier punto genérico situado en el espacio imagen, se definirá su posición respecto al sistema de coordenadas de la fotografía o fotocoordenadas, establecido por las marcas fiduciales que la cámara fotogramétrica impresiona en la imagen. Se designará (x,y,-f), siendo f la focal de la cámara.

Para el rayo perspectivo definido por el punto anterior, se necesita relacionar el punto correspondiente del espacio modelo, referido al sistema referencial de coordenadas terreno, habitualmente el sistema de proyección UTM y altitud referida al NMMA. Se designará como (X,Y,Z).

La ecuación 1 que liga ambas posiciones para el mismo punto se denomina colinealidad, y expresa simplemente la proporcionalidad existente entre el vector del espacio imagen y el correspondiente del espacio modelo, tal como se muestra en la figura 2.

Ec. 1 -Planteamiento de la ecuación de colinealidad.

La relación que liga ambos sistemas de referencia emplea como parámetros los valores habituales que resuelve la orientación absoluta de la imagen, constituidos por la posición del centro perspectivo O, en coordenadas modelo, y los giros existentes entre el sistema modelo e imagen. Dichos parámetros se denominan conforme se indica a continuación, en la nomenclatura habitual:

 

Fig. 2. Planteamiento de la ecuación de colinealidad.

El desarrollo de la ecuación de colinealidad proporciona las siguientes ecuaciones, que establecen la relación básica entre las fotocoordenadas de un punto en la imagen, sus coordenadas terreno y los 6 parámetros de orientación absoluta de la posición de la cámara respecto al sistema modelo:

Ec. 2 - Desarrollo de la ecuación de colinealidad

Ec. 3 - Significado de los términos que intervienen en la ecuación de colinealidad.

Donde:

El desarrollo completo se puede consultar en [2].

2.3.- Metodología de rectificación.

2.3.1.- Datos precisos.

Los datos necesarios para la rectificación que se plantea son los siguientes:

una fotografía aérea, escaneada a una cierta resolución.

Un modelo geométrico del terreno, que proporcione información métrica tridimensional continua para el "macrorelieve" o terreno natural. Usualmente esta constituido por un modelo digital de terreno, formado esencialmente por una red de triángulos que se apoyan en un conjunto finito de puntos para los que, por algún procedimiento topográfico, se conocen sus coordenadas terreno, obteniéndose por interpolación para posiciones interiores a los mismos.

Características para la cámara métrica: focal, calibración de las marcas fiduciales, y función de distorsión de las lentes.

Coordenadas terreno para un conjunto de puntos control, que permitirán dotar de métrica absoluta a la imagen rectificada. El número mínimo es de 3 posiciones perfectamente identificadas en la fotografía, siendo usual disponer al menos de 9 puntos. Como datos alternativos pueden emplearse los parámetros de orientación absoluta de la imagen que se han podido obtener en el proceso de aerotriangulación, supuesto que la ortoimágenes se planteen como un subproducto de la cartografía numérica convencional, situación muy habitual [3].

2.3.2.- Preparación del proceso: mediciones sobre la imagen para determinar las orientaciones interior y absoluta.

Previamente al proceso de rectificación es preciso establecer el sistema de coordenadas imagen y determinar la posición relativa de la cámara, dada por los parámetros de orientación absoluta, respecto al sistema de coordenadas terreno o modelo. Al primer proceso se le denomina orientación interior, y a la determinación de los 6 parámetros requeridos , cálculo de la orientación absoluta o exterior.

La orientación interior, que trata de establecer un sistema de coordenadas imagen respecto al cual conocer fotocoordenadas para cualquier punto de la foto, exige definir tanto la posición de del origen como la dirección y sentido de uno de los ejes, habitualmente el eje x. Partiendo de una posición y un tamaño arbitrario de la imagen escaneada, la identificación de las 4 marcas fiduciales, cuyas posiciones son conocidas con precisión de micras, permiten establecer el sistema referencial imagen.

Establecida la orientación interior, se procede a medir coordenadas imagen para los puntos control, de los que se dispone de coordenadas en el sistema modelo, estableciendo en consecuencia un sistema de ecuaciones, empleando las ecuaciones de colinealidad, con 6 grados de libertad y 2N ecuaciones, siendo N el número de puntos de control. Su resolución, habitualmente por el método de mínimos cuadrados, permite reconstruir cualquier rayo perspectivo, partiendo de una posición en el espacio modelo y obteniendo el correspondiente del espacio imagen.

 

2.3.3.- Algoritmo de rectificación.

De forma semejante a la rectificación óptica en la creación de ortofotografias analógicas, en las que se corregía en fragmentos de superficie unitaria la escala y orientación de la imagen óptica [4], el algoritmo empleado en la generación de ortofotos digitales consiste esencialmente en una reordenación de la posición de los pixeles en la imagen.

 

Fig. 3. Algoritmo de generación de una ortofoto digital.

El algoritmo de rectificación se muestra íntegramente en la figura 3. Se parte de una imagen "vacía", formada por un conjunto de pixeles sin asignación de valor de tonalidad, caracterizados por estar referidos al sistema de referencia terreno y por poseer un cierto tamaño físico, que constituye la resolución de la ortoimagen. Por aplicación en sentido inverso de la ecuación de colinealidad, se rellenará dicho valor de tonalidad.

En concreto, supóngase que se parte de la posición de cualquier pixel terreno (X,Y), empleando la elevación interpolada Z que se obtiene en base al modelo digital del terreno (mdt), la ecuación de colinealidad proporciona analíticamente la posición (x,y) correspondiente en la imagen original, como si realmente se reconstruyese el rayo luminoso que impresionó la misma. A partir de la orientación interior efectuada se identifica dicha posición en la imagen y su tonalidad correspondiente, bien en modo escala de grises a un entero, bien en modo RGB a una terna de valores enteros; valor que se asignará a la posición (X,Y) de partida de la ortoimagen.

En la figura 4 se muestra un ejemplo de ortoimagen, en la que se ha superpuesto la cartografía convencional vectorial.

Es claro que en el proceso de rectificación que se lleva a cabo, las posiciones de los pixeles en el espacio modelo no corresponderán exactamente con pixeles en el espacio imagen, siendo preciso combinar de alguna forma la información espectral de los pixeles vecinos para obtener el valor final deseado de la tonalidad, empleándose habitualmente las técnicas usuales de remuestreo digital, como son vecindad, bilineal y bicúbica.

Destacar que aquellas zonas que en la fotografía original, como consecuencia del relieve y de su posición en la imagen, se han obtenido reducidas en sus dimensiones planimétricas, como pueden ser las laderas en montículos que miran al sentido contrario del centro perspectivo, el proceso de rectificación que se plantea las devolverá a sus dimensiones originales, estirando las tonalidades existentes el remuestreo digital. Evidentemente se producirá también en otras ubicaciones el efecto contrario, en las que inicialmente se había aumentado las dimensiones reales de las zonas fotografiadas.

Evidentemente, el efecto final de estas interpolaciones es la dispersión del valor espectral de la imagen, pudiendo aparecer algo confusas o borrosas definiciones de objetos que en la imagen original se establecían con nitidez.

Fig. 4. Ortoimagen urbana, con cartografía superpuesta.

Escala: 1/2000 (tamaño imagen:12,5x12,5 cm)

2.3.4.- Criterios de diseño

Básicamente se deben establecer criterios relacionados con el recubrimiento de las fotos aéreas, factor de ampliación entre la escala de vuelo y la escala de la ortoimagen, y consideraciones acerca de la resolución final deseada,

2.3.4.1.- Configuración geométrica del vuelo fotogramétrico.

Si como es habitual se realiza un vuelo fotogramétrico único tanto para la obtención de cartografía numérica digital, de la que se obtendrá el modelo geométrico preciso, y además se quiere aprovechar para la generación de ortoimágenes, se deberá alcanzar un equilibrio entre ambas necesidades. El recubrimiento longitudinal entre dos fotografías consecutivas para formar un par estereoscópico útil en el proceso de la restitución fotogramétrica debe ser del 60%, mientras que la conveniencia de disponer del mayor número posible de imágenes para cada zona de terreno de interés que se precisa para producir ortofotos, por los motivos que expondrán posteriormente, eleva el recubrimiento longitudinal a valores de, como mínimo, el 80%. Con este valor se consigue que haya zonas del terreno que aparecen hasta en 5 imágenes consecutivas, y observar que únicamente se pretende tener el mayor número posible de imágenes de cada zona de interés.

2.3.4.2.- Minimizar las variaciones de tonalidad.

En lo posible se debe planificar la realización del vuelo para que sea efectuado en un periodo de tiempo durante el cual las condiciones de luminosidad experimenten variaciones mínimas. Se elegirá además el momento del día en el que las sombras sean lo menor posible. En cualquier caso, siempre existen zonas potencialmente conflictivas, como las superficies cubiertas de agua, en las que conseguir homogeneidad en diferentes imágenes de una misma zona es virtualmente imposible.

2.3.4.3. Factor de ampliación y tamaño final de pixel.

El criterio básico de diseño en la producción de ortofotos analógicas ha sido el máximo factor de ampliación soportado por el equipo óptico, debido a que constituía un límite constructivo imposible de salvar. Este factor establece la relación entre la escala de la fotografía inicial y la escala final de la ortofoto; un factor 5x, si se desea obtener una escala final 1/2000 implica que la escala de la foto original debe ser 1/10000 o mayor.

En el proyecto de una ortoimagen digital, el criterio clave lo establece el tamaño final de pixel, expresado en unidades terreno. Sin embargo se debe tener presente que la finalidad de la imagen que se obtiene puede tener dos campos de explotación radicalmente distintos, lo que condiciona su producción. Estos son:

La obtención de una copia en papel, impresa, semejante al producto analógico.

La gestión de una imagen en pantalla de ordenador , que permita su explotación de una forma mucho más intensiva, pero también más precisa; empleando programas de diseño vectoriales (MicroStation, AutoCad), o sistemas de información geográfica (Mge, Geomedia, Geographics, ArcInfo, Esri).

Una solución de compromiso, adecuada para ambas finalidades, es la que se plantea a continuación. Es habitual fijar la resolución final de la ortoimagen a 254 dpi, o valores próximos. La ventaja de esta numero es que proporciona valores de referencia enteros, al ser justamente la relación entre la pulgada y el mm. Esta relación equivale a un tamaño de pixel de 100 micras. Para una escala final de ortoimagen 1/5000 significa que cada pixel mide 0,5 m. terreno, un valor adecuado a la precisión de la escala.

Para conocer la resolución del escaneado se precisa fijar un factor de amplificación. Si bien se pueden emplear valores entre 4 y 10, la calidad de imagen óptima se consiguen con los factores 4x y 5x. [9]. Por tanto, la resolución óptica que debe ser capaz de proporcionar el escáner será, para un factor 4x, de 1016 dpi (254*4), perfectamente alcanzable técnicamente. La escala de la fotografía aérea será 1/20000, y su tamaño de pixel de 25 micras, equivalente a 2 m. en unidades terreno. Estos ordenes de magnitud también se contemplan en otras publicaciones [10].

Si, como cada vez es más frecuente debido a las mayores prestaciones del hardware tipo PC, se plantea directamente la explotación digital en monitor de la imagen digital, las posibilidades son todavía mejores. Para un monitor con un tamaño de pixel de 0,25 mm, se puede conseguir un factor de ampliación mediante operaciones de ampliación de vista de hasta 10x (250/25), sin distinguir pixel alguno de la imagen, pudiendo llegar, con imágenes de gran calidad a aumentar la vista hasta un 50%, lo que supone un factor 15x. Evidentemente, este es sin duda el camino a seguir en el futuro., con el consiguiente aumento de los tamaños de las imágenes a tratar, aunque este es un aspecto cada vez menos decisivo.

3.- Fuentes de error existentes.

3.1.- La captura de la imagen digital: el error del escáner.

Hoy día todavía existe una clara soberanía de la emulsión fotográfica sobre la cámara digital, en la adquisición del documento base de todo el proceso fotogramétrico. Las cámaras aéreas métricas actuales pueden capturar, con cadencia de 2 sg. una imagen en formato de 23x23 cm. con resoluciones de hasta 2200 dpi. con pleno color. Las cámaras digitales, en condiciones de vuelo no llegan a estas prestaciones [5]. Sin embargo, se debe tener presenta la posibilidad de adquirir, bajo petición de zonas concretas de interés, imágenes digitales del satélite IKONOS, con una resolución de 1 m. en pancromáticas y 4 m. en multiespectral.

Desde un punto de vista métrico, todos los escáner tienen errores, causados por imperfecciones mecánicas, que se traducen en errores posicionales del pixel: errores de escala, errores de enfoque y errores de movimiento, causados por variaciones no uniformes entre los sensores CCD y el espacio imagen de la foto. El empleo de un escáner de precisión asegura que los errores mecánicos de tipo sistemático que se producen se han medido y se corrigen en sentido inverso sobre la imagen digital que se obtiene. Los errores residuales que permanecen después del proceso de corrección se suelen expresar como unidades del tamaño de pixel óptico empleado. Un valor típico alcanzado por estos escáner fotogramétricos es de 0,33 pixel, en cada dirección, con lo que el error total, composición cuadrática en los ejes x e y, será de 0,5 pixel. Destacar que estas situaciones se reducirán cuando existan matrices de sensores CCD que cubran totalmente la imagen a capturar, frente a la batería de sensores en línea empleada actualmente.

3.2.- La obtención del control métrico necesario: los trabajos topográficos de campo y fotogramétricos de aerotriangulación.

La métrica absoluta de la imagen obtenida depende directamente de la calidad de dos procesos complementarios, que tienen por finalidad dotar de posición, tamaño y nivelación respecto a un cierto plano a la imagen capturada en la imagen:

Establecimiento de coordenadas para un conjunto de puntos, referido a un cierto sistema referencial terreno, usualmente la RGN en planimetría y la RNAP en altimetría. Se efectúa mediante trabajos topográficos de campo, normalmente mediante técnicas de geodesia espacial GPS.

Densificación de los puntos de control realmente observados, mediante técnicas fotogramétricas, para obtener todos los puntos realmente precisos para definir la rectificación. Este proceso, denominado aerotriangulación, se efectúa íntegramente en gabinete.

3.3.- La medida de fotocoordenadas en la imagen: orientación interior y orientación absoluta.

Para poder efectuar el proceso de rectificación se precisa identificar en la imagen un conjunto de puntos concretos, con dos objetivos diferentes:

Identificación de las marcas fiduciales de la fotografía. La observación de estos puntos en la imagen permitirá establecer el sistema de coordenadas imagen en máquina. Una vez observadas, cualquier punto de la imagen queda perfectamente definido por una pareja de valores (x,y). A este proceso, como se definió anteriormente, se le denomina orientación interior de la imagen.

Identificación de los puntos de control para los que se dispone de coordenadas terreno, obteniéndose sus fotocoordenadas. A partir de la medición de dichos valores (x,y), y de las coordenadas terreno (X,Y,Z), se resolverá la condición de colinealidad planteada en la ecuación 3, obteniéndose en consecuencia los parámetros de orientación absoluta de la foto. Este proceso se denomina, evidentemente, orientación absoluta.

La definición del sistema referencial imagen, que se establece con la orientación interna, se puede considerar virtualmente perfecto, exento de error, excluyendo la lógica apreciación del operador. En términos fotogramétricos, la medición se efectúa en un monocomparador ideal cuya resolución es de 1 pixel. Admitiendo el error de apreciación usual, se tiene una precisión de la medida de 0,25 pixel, en cada eje.

3.4.- La definición del modelo geométrico para la superficie fotografiada: la generación de un modelo digital del terreno.

Como se ha expuesto anteriormente, la clave del proceso de rectificación de la perspectiva cónica que realmente constituye la fotografía aérea consiste en eliminar los desplazamientos de posición que experimenta cada punto de la misma respecto a su posición teórica que presupone una altura de vuelo uniforme y que son debidos al relieve del terreno fotografiado. La calidad métrica del modelo geométrico que define la superficie de terreno es en consecuencia un factor clave para una rectificación correcta. Imprecisiones en la coordenada Z proporcionada para una posición (X,Y) del espacio modelo se traduce en errores en la formación analítica del rayo luminoso, en la obtención de fotocoordenadas (x,y), y en consecuencia en el valor de tonalidad asignado al pixel, traduciéndose en formaciones de imágenes incorrectas, provocando en consecuencia baja calidad en la imagen final.

Un modelo digital de terreno (mdt) se define como la representación matemática de una superficie continua de terreno, proporcionando coordenadas (XYZ) respecto a un cierto sistema de referencia, a partir de un número discreto de puntos. La bondad del mdt depende de dos factores, que constituyen las fases de formación:

Tipología de datos base. Los mdt más precisos se obtienen directamente en base al empleo de cartografía digital, empleando toda la información altimétrica disponible. Si el proyecto de obtención de ortofotos plantea también esta posibilidad, como es habitual, destacar que es ésta la partida económica más importante. En ocasiones se plantean mdt a partir de un modelo de elevaciones digital (dem), completado con líneas de rotura para elementos significativos, como vías de comunicación o accidentes orográficos.

Procedimientos de interpolación. El método más empleado y preciso es el que utiliza superficies triangulares irregulares que se apoyan directamente sobre los datos proporcionados, a partir del algoritmo de Delaunay, constituyendo las redes topológicas de triángulos (ttn) [6].

Una singularidad métrica en la producción de ortoimágenes es la diferente repercusión que tiene la imprecisión del mdt. Debido a que la imagen es una perspectiva cónica, un error altimétrico uniforme en el mdt se amplifica en la posición planimétrica de forma proporcional a la distancia al centro de la foto, pudiéndose establecer dicha relación mediante una simple semejanza. Como orden de magnitud, para una focal usual de 150 mm., si se precisa mantener una precisión planimétrica inferior a 1 m. en la ortoimagen, se pueden admitir imprecisiones de 2 m. a mitad de la diagonal de la foto, que deben reducirse a 0,9 m. en la posición extrema.

4.- Problemas potenciales que se presentan: soluciones posibles.

4.1.- Problemas de calidad de imagen.

4.1.1.- Falta de calidad de la imagen producida por el proceso de rectificación.

La obtención de zonas de la imagen borrosas empleando originales nítidos puede deberse a dos causas:

Errores altimétricos en el mdt. Como se ha expuesto anteriormente, esta situación tiene repercusión directa en la posición del pixel interpolado, obteniéndose una imagen falsa.

Zonas con fuerte relieve alejadas del punto principal. Una colina aislada que se encuentre alejada del centro de la imagen aparecerá representada en la foto aérea aumentada su dimensión en la ladera que mira al centro y reducida en la ladera opuesta, por efecto de la perspectiva. El proceso de rectificación, para conseguir la métrica del modelo geométrico, reducirá la ladera aumentada y aumentará la empequeñecida, comprimiéndose la imagen en la primera y estirándose en la segunda. Evidentemente, en la ladera que aumenta su tamaño, al no disponer de la representación real del terreno existente, se rellenará interpolando a partir de los pixeles existentes, produciéndose de forma general una perdida de definición de la imagen. En la figura 5 se muestra un ejemplo significativo.

Para eliminar estos problemas, se deberá disponer de un mdt de calidad adecuada, así como procurar que las zonas con fuerte relieve queden centradas, realizando en consecuencia los mosaicos de imágenes que sea preciso.

Fig 5. Rectificación de una colina.Izda: ortofoto rectificada, dcha : original. E: 1/12500 (12x16 cm)

4.1.2.- Defectos provocados por errores mecánicos y humanos.

La alta calidad de las imágenes que se trata, que pueden llegar a tamaños de pixel de hasta pocas micras, ponen en evidencia cualquier incidencia sufrida por la imagen durante su manipulación. Por estos motivos no es extraño ver en las imágenes arañazos, marcas producidas en la cámara aérea, pelusas de ropa e incluso pequeñas manchas de suciedad. Las resoluciones que se consiguen exigen un trato exquisito a los originales.

Figura 6.- Ejemplo de una pelusa sobre una imagen escaneada.

4.2.- Problemas espaciales: la métrica de la imagen.

El proceso de rectificación que se ha expuesto es el único capaz de corregir una fotografía para obtener una nueva imagen caracterizada por garantizar una escala uniforme. Otros modelos de deformación de imágenes existentes no consiguen este objetivo: helmert, afín, modelos proyectivos lineales entre planos o polinomiales de varios órdenes. La rectificación se basa en la existencia de un modelo geométrico del terreno, materializado en un mdt, que normalmente representa la superficie natural o macrorelieve. En consecuencia, dicha superficie queda métricamente corregida a una escala uniforme, constituyendo una auténtica ortoimagen.

Si la generación del mdt se realiza de forma incorrecta, es decir, si no responde con la mayor fidelidad al terreno original, la ortoimagen que se obtiene adolece de irregularidades que resultan claramente perceptibles. A continuación se muestran dos ejemplos, en los que a modo de control se ha superpuesto la cartografía empleada para la rectificación.

Figura 7.- Ejemplos de deformaciones en la ortoimagen causados por el uso de un mdt incorrecto. E: 1/1000. ( Dimensiones de las ventanas: 80 mm*80 mm).

Más problemática es la situación que plantea el microrelieve, los objetos situados sobre el terreno natural, y con lo que el usuario de la ortoimagen espera de la representación del mismo. Si en la imagen original existen objetos que tienen una altura de magnitud significativa respecto a la altura del vuelo, y además están situados lejos del centro, aparecerá su representación en altura desplazada respecto a la base. El algoritmo de rectificación modificará la imagen en posición y tamaño a nivel de suelo, exclusivamente, puesto que es la información altimétrica que posee. La representación en altura se considerará como imagen del microrelieve.

Fig. 8. Ejemplo de rectificación de microrelieve. E:1/4500 (14x12,09 cm)

En la figura 8, en la imagen superior, se muestra la ortoimagen de una zona en la que existe un doble puente con pilas de hasta 50 m. de altura, que se ha rectificado, como es usual, empleando el mdt que define el macrorelieve. Además se han sobreimpresionado los bordes de dicha estructura, obtenidos de cartografía digital restituida. Como se observa, la rectificación es correcta hasta los estribos, apareciendo después una imagen del puente incorrecta, puesto que se ha deformado considerada como parte del terreno natural.

Parece que la solución a este problema consiste en formar un mdt que añada al macrorelieve los objetos del microrelieve que interese rectificar, con lo que se conseguiría rectificar los desplazamientos en altura. Desde un punto de vista cartográfico, este planteamiento del mdt es costoso y en alguna ocasiones casi inviable, puesto que los mdt están concebidos para representar modelos de relieve natural, no construcciones humanas.

Si se emplea un mdt en el que se incorpore la estructura como parte del macrorelieve, se obtienen los resultados de la imagen inferior de la figura 8. La definición del "nuevo terreno" obliga a la estructura a desplazarse hacia el norte, a su posición espacial correcta, como se observa al quedar encajada en su definición vectorial. Pero de la observación de la estructura situada al sur se evidencia como actúa la interpolación de pixeles en aquellas partes de la imagen donde se amplia la imagen representada respecto al original: al desplazar la estructura hacia el norte, para la zona de terreno que existe debajo de la misma no se tiene imagen alguna, y se "estira" la imagen disponible, que corresponde al puente. Como se aprecia, el proceso de rectificación ha incorporado a la autovía de una nueva calzada, totalmente irreal. En la zona norte, al suceder el efecto contrario, se ha eliminado la parte del terreno que existía debajo de la estructura y que se veía como consecuencia de la vista perspectiva. En la figura 9 se muestran los mdt que se han empleado en la rectificación.

Figura 9.- Modelos digitales empleados en la rectificación. El superior considera únicamente el terreno natural, el inferior trata el microrelieve como terreno natural.

Si se desea corregir esta problemática asociada al microrelieve se puede intentar trabajar con varias imágenes de una misma zona de forma simultánea, de forma que cuando en una imagen no se disponga de la imagen necesaria, se obtenga de otra. En [7] se referencia un algoritmo de rectificación en este sentido. Las mejores opciones que minimizan esta situación se plantean en dos extremos:

en zonas con cierta intensidad de construcciones civiles, o de microrelieve significativo en general, las ortofotos se deberán realizar únicamente para vuelos altos, en los que no hay desplazamientos significativos del microrelieve.

Si se precisan ortoimágenes a escalas grandes (1/500, 1/1000, 1/2000), planificar un proyecto de vuelo con recubrimientos elevados (superiores al 80%), focales grandes (200 a 300 mm), e incluso pasadas cruzadas, para disponer siempre de alguna "casi ortoimagen" del microrelieve .

6.- Conclusiones.

La mejora de las capacidades y del coste del hardware actual está provocando una creciente demanda de productos cartográficos basados en imágenes, frente a la producción cartográfica convencional, que emplea precisos formatos vectoriales, pero exige una formación básica cartográfica para su explotación correcta al emplearse signos y convencionalismos para los hechos geográficos. De esta forma, el campo de aplicación clásico de las ortofotos analógicas, siempre en soporte papel, centrado en levantamientos catastrales, como paso previo a la actualización cartográfica, ... da paso a un uso esencialmente digital: soporte de referencia en SIG, presentaciones de proyectos de ingeniería, análisis territoriales, estudios de impacto ambiental,... e incluso diseño sobre la propia información digital. Este cambio de soporte es posible gracias a la alta calidad métrica de la imagen final: la existencia real de una escala uniforme en toda la imagen.

Pero el aspecto clave para su formación adecuada es la elaboración de un mdt real y métricamente preciso, tal como ha quedado reflejado en los ejemplos mostrados. Y como asignatura pendiente, se continua investigando en algoritmos reales y fiables que permitan corregir los desplazamientos sufridos por el microrelieve para llegar a constituir una auténtica ortoimagen.

Bibliografía.

[1] Ferrer, R.; Piña Patón,B.; "Topografía aplicada a la Ingeniería". IGN Madrid, 1996. 84-78190686
[2] Otero,J; "VI curso de geodesia superior. Una introducción a la fotogrametría analítica". Instituto de Astronomía y Geodesia. UC. Madrid,1990. 84-87488021.
[3] Slama,C; Theurer,C.; Henriksen,S.; "Manual of photogrammetry". ASOF. USA, 1990. 09-37294012.
[4] Stewardson,P.;"The Wild avioplan or ortophoto system". XIII Int Congress Photogrammetry. Helsinki, 1976.
[5] Kolbl,O.; "Photogrammetric scanners". Digital Photogrammetry. ASOF. USA,1996. 15-70830371
[6] Petrie,G.; Kennie,T.;"Terrain modelling in Surveying and civil engineering". Whittles. Londres,1990. 08-70325303.
[7] Jensen,J; "Confluence of mapping and resource manegement". Digital Photogrammetry. ASOF. USA,1996. 15-70830371
[8] ftp://ftpmcmc.cr.usgs.gov/release/geotiff/jpl_mirror/
[9] Manzer,G; "Avoiding digital orthophoto problems". Digital Photogrammetry. ASOF. USA,1996. 15-70830371
[10] Gómez Molina, A. Tamaño del pixel de imágenes de fotogrametría digital. Mapping. Pág. 72-78. Vol 56,1999.

 
   
   
   
   
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