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LAS CIENCIAS DE LA MEDIDA DE LA TIERRA. MÉTODOS DE DETERMINACIÓN DEL GEOIDE. - GEODESIA ESPACIAL. RECIENTES ACTIVIDADES GEODÉSICAS.
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Noviembre de 2002 |
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| Realizado Por: Sagrario López Amador
Ingeniera en Geodesia y Cartografía |
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OBJETIVO
Determinación de la forma y dimensiones de la Tierra.
El presente trabajo trata de la determinación de la forma y dimensiones
de la tierra. La ciencia que ha tratado estas cuestiones es la Geodesia
en cualquiera de sus ramas, y por ello me referiré a ella a lo
largo del trabajo.
1
LAS CIENCIAS DE LA MEDIDA DE LA TIERRA
F. R. Helmert (1880) define la Geodesia como “La Ciencia de la medida
y representación de la Tierra”. Su definición, válida
aún en la actualidad, implica, de una parte, llegar al conocimiento
de la forma y dimensiones de la Tierra, de otra, a la determinación
de coordenadas para cada punto de su superficie (incluida la superficie
de los océanos), lo que resulta imprescindible para una correcta
representación.
Según esto, la Geodesia es una ciencia que se ocupa de darnos a
conocer la forma y dimensiones de nuestro planeta, del mismo modo que
la Astronomía pretende describimos el mundo exterior en su totalidad.
Este carácter, aparentemente restringido de la Geodesia, no excluye
su gran importancia en el desarrollo de otras ciencias como la Astronomía,
la Geofísica, la Geografía, la Cartografía, la Navegación,
el Arte Militar, las Comunicaciones, etc.
De la definición anterior parece deducirse que los problemas de
la Geodesia son esencialmente geométricos; pero no debernos olvidar
que, para llegar a definir la forma de la Tierra, es preciso considerar
a nuestro planeta en un contexto más amplio.
En efecto, dentro del marco de la Mecánica clásica, con
arreglo a un modelo simplificado, la Tierra es un planeta inmerso en el
sistema solar, que se encuentra sometido a su rotación diurna,
sensiblemente uniforme, y a las atracciones del Sol y de los demás
cuerpos del sistema solar, con arreglo a la ley de Newton.
En estas condiciones, la Tierra describe una órbita que compensa,
en cierto modo, tales atracciones, de manera que un punto sobre su superficie
queda sometido casi exclusivamente a la atracción de nuestro planeta
y a la fuerza centrífuga derivada de su rotación. Si representamos
por V el potencial gravitatorio y por C el potencial centrífugo,
la suma de ambos, esto es W=V+C, constituye el potencial W de la gravedad,
que es, evidentemente, una función de las coordenadas de cada punto.
El conjunto de puntos para los cuales W es constante define una superficie
equipotencial W = cte., cuyo gradiente determina en cada punto el vector
gravedad g, por medio de la relación :
g= -grad W
siendo su dirección la que define la vertical del lugar.
Así pues, idealizando el problema y prescindiendo, por, tanto del
movimiento orbital terrestre, vemos que tiene sentido estudiar las figuras
de equilibrio que adoptará una masa aislada y fluída, cuyas
partículas se atraen según la ley de Newton, por entender
que ello responde a un posible estado de evolución en la formación
de los planetas.
Se ha demostrado, por ejemplo, que la esfera es una figura de equilibrio
para una masa homogénea, cuando está aislada y en reposo,
y que el único movimiento posible para una masa homogénea
que se mueve como un sólido, es una rotación uniforme alrededor
de uno de sus ejes principales de inercia.
Ambas conclusiones, unidas al hecho de que una pequeña rotación
produce un achatamiento sobre la forma esférica, nos lleva a considerar
que la Tierra es aproximadamente un elipsoide achatado de revolución
que gira con movimiento uniforme alrededor de su eje menor o polar.
En todo caso, conviene recordar que nos referimos a un cierto modelo teórico
muy simplificado, puesto que la Tierra no es un cuerpo rígido homogéneo,
sino un planeta compuesto por una parte más o menos sólida,
una parte líquida u oceánica, que cubre aproximadamente
el 70% de su superficie, y una atmósfera que la rodea en su totalidad.
Tanto su irregular superficie topográfica, como sus mares o su
atmósfera, están sujetos a deformaciones que llamamos mareas,
sean éstas terrestres, oceánicas o atmosféricas.
Sin embargo, la adopción de un determinado elipsoide, como modelo
geométrico de propiedades bien conocidas, resulta útil para
la fijación de un sistema de ejes a los cuales se refieren habitualmente
las posiciones de los distintos puntos de su superficie por medio de dos
coordenadas (l,f), que reciben los nombres respectivos de longitud y latitud
geodésicas.
Desde otro punto de vista, la superficie equipotencial o de nivel, que
determinan los océanos cuando se prescinde del efecto perturbador
de las mareas o, en otras palabras, la superficie del nivel medio de los
mares, se denomina geoide y es precisamente esta superficie la que sirve
de referencia a la definición de una tercera coordenada, llamada
altitud.
Sin duda, la introducción del geoide como superficie de nivel,
cuyo campo de gravedad verifica la condición
W = Wo = cte.
tiene un gran sentido físico, puesto que se trata de una superficie
continua y cerrada, que se extiende parcialmente por el interior de los
continentes, aunque su determinación resulte ser uno de los más
intrincados problemas de la geodesia.
Nos encontramos así con dos superficies fundamentales de referencia,
el elipsoide y el geoide, que provienen de concepciones distintas y determinan
hasta cierto punto la división clásica de la Geodesia en
sus ramas de Geodesia Geométrica o Elipsoidal y Geodesia Física
o Dinámica.
En rigor, ni siquiera haría falta la adopción del elipsoide
y del geoide como referencias geodésicas; bastaría, en efecto,
poder determinar las coordenadas x(t), y(t), z(t), de cada punto de la
superficie terrestre con respecto a un prefijado sistema de ejes, rígidamente
unido a la parte sólida de la Tierra. Pero las dificultades que
esto presenta se adivinan casi insalvables. De ahí que sea necesario
recurrir a continuados procesos de aproximaciones sucesivas, que permitan
coordinar la creciente precisión de las medidas con la exactitud
de los resultados.
Y a este proceso no es ajena la Astronomía, puesto que sus precisas
determinaciones de posición, unidas al conocimiento de los movimientos
de precesión, y nutación polar, colaboran eficazmente al
desarrollo de la Geodesia, en tanto que esta Ciencia sirve de soporte
a múltiples cuestiones astronómicas. El enlace de ambas
ciencias se produce a través de una clásica rama de la Geodesia,
que recibe el nombre de Astronomía Geodésica.
Por otra parte, que el considerable avance de la Geodesia elipsoidal durante
los siglos XVIII y XIX, condujo indefectiblemente a un esquema bidimensional
de la misma.
En la actualidad, dicho esquema está dejando paso a una nueva concepción
de esta Ciencia, conocida con el nombre de Geodesia tridimensional. Se
trata, en esencia, de determinar las tres coordenadas que definen la posición
de cada punto de la superficie terrestre, independientemente de cualquier
modelo previo adoptado.
A esta nueva concepción de la Geodesia han contribuido la las nuevas
técnicas de rádar, Doppler, láser, interferometría
de larga base, etc., y el lanzamiento de satélites artificiales,
que vienen a suministrar referencias exteriores a nuestro planeta. Esta
nueva rama de la Geodesia, que incluye procedimientos de medida tan distintos,
se conoce en unas obras con el nombre de Geodesia Espacial, a veces Dinámica,
y con carácter mas restringido Geodesia por satélites.
Finalmente, diré que, en su aspecto más operativo la práctica
geodésica ha determinado su división en Geodesia Global,
Geodesia Regional y Topografía.
La Geodesia global responde a la definición de Helmert, siendo
necesaria para su desarrollo la cooperación Internacional. La Geodesia
regional es practicada por cada país con el fin de resolver numerosos
problemas que plantean la Cartografía, la Geografía, etc.
La Topografía trata de precisar detalles de una cierta superficie,
de pequeñas dimensiones, considerandola como una superficie plana.
Resumiendo todo lo dicho, podemos dar la siguiente definición,
que completa en cierto modo la de Helmert:
El problema de la Geodesia consiste en determinar la figura y el campo
de gravedad de la Tierra, como funciones del tiempo, desde medidas efectuadas
en puntos de su superficie o en puntos exteriores a nuestro planeta.
1.1
La Tierra como una esfera.
Aunque el problema de la geodesia tal y como lo entendemos hoy fue formulado
durante el siglo XIX, la cuestión relativa a la figura de la tierra
es muy antigua y aparece en todas las culturas. Solo refiriendonos a la
nuestra, en escritos de Homero y Thales encontramos la noción de
una tierra como un disco rodeado por un océano.
Eratóstenes (275-195 a.C.) es considerado el creador de la geodesia,
ya que por medidas simultáneas de altura ( ángulo de elevación)
del sol en Siena y Alejandría, comparadas con la medida en estadios
entre ambas ciudades, calcula por primera vez el radio de la Tierra con
error aproximado de un 15% por exceso.
Este método de medidas de arco ha seguido aplicándose hasta
el presente. En efecto, aparte de los primeros trabajos de triangulación
de Tycho-Brahe, es Snellius (1615) quien mide un arco de meridiano de
1º, entre Alkmaar y Bergen-op-Zoom, en los Países Bajos, y
obtiene el radio terrestre con un error por exceso del 3.3%.
Siguen a estas las medidas del abate Picard (1670) entre Sourdon y Malvoisine,
que fija el valor del grado terrestre con un error del orden de 0.001.
1.2
Medidas de arco y modelo elipsoidal.
Por esos mismos años Richer (1673) deduce que la longitud del péndulo
que bate segundos es aproximadamente 2.8 mm. más corta en Cayena
que en París, de donde Newton y Huyghens concluyen que la Tierra
es un elipsoide achatado. Por otra parte, la prolongación de las
medidas de Picard hasta Dunkerque y Collioure por J. Cassini, Maraldi
y La Hire (1700-1718), conduce equivocadamente a la conclusión
de que la Tierra es un elipsoide alargado de revolución.
La famosa discusión que se origina entre los partidarios de Cassini
a favor de un elipsoide alargado y los que se inclinan por un elipsoide
achatado(siguiendo a Newton), quedó resuelta a favor de estos últimos:
a) por las misiones geodésicas enviadas por la Academia Francesa
en 1735, una a Laponia (1736-37), dirigida por Maupertuis, Clairaut, Celsius,
etc., y la otra a Perú (1735-44), dirigida por Goudin, Bouguer
y La Condamine, en la que colaboran Jorge Juan y Antonio de Ulloa , de
hecho, se llevaron a cabo dos medidas independientes por franceses y españoles.
b) por los trabajos de MacLaurin (1740) , que demostraron la posibilidad
de que un elipsoide achatado fuera la figura de equilibrio para una masa
fluida homogénea en rotación y de Clairaut (1743) que dio
el valor del achatamiento en función de la gravedad y de la velocidad
de rotación.
En el período 1792-98 es medido por los franceses, bajo la dirección
de Delambre y Méchain, un nuevo meridiano de 9’40’
desde Dunkerque a Montjuich (Barcelona), tales medidas sirvieron de base
para la definición del metro y del sistema métrico decimal.
El s. XIX, aparte del establecimiento de la fórmula fundamental
de la gravimetría por Stokes (1849), se caracteriza por las numerosas
e importantes triangulaciones efectuadas en, Francia, España, Alemania,
Inglaterra, Rusia, India, etc., y en los enlaces de estas redes entre
España-Francia, Francia-Inglaterra, España-Africa, etc.,surgiendo
así un notable conjunto de elipsoides de referencia (Bessel, Clark,
Everest, etc.), y la Asoc. Geodésica Int. (1886), cuyo primer presidente
fue el general español Ibáñez de Ibero.
1.3
El Elipsoide y el Geoide.
Paralelamente a los trabajos anteriores, desde el comienzo del s. XIX,
ya Laplace, Gauss, Bessel, entre otros, se dieron cuenta de que la hipótesis
de un modelo de Tierra elipsoidal no se podía mantener cuando se
efectuaban observaciones con gran aproximación.
En otras palabras, que no se podía ignorar la desviación
entre la normal al elipsoide y la vertical definida por la línea
de la plomada, respecto a la cual vienen referidas las medidas. Ajustando
las medidas de diversos arcos para la determinación de los parámetros
del elipsoide a y f, surgían contradicciones que excedían
mucho la exactitud observacional. Todo esto trae consigo la introducción
de geoide como superficie equipotencial correspondiente al nivel medio
de los mares. Con la definición de geodesia propuesta por Helmert,
se produce la transición a una nueva etapa de la geodesia, que
se ha mantenido hasta mediados de este siglo.
Por tanto, durante el período comprendido entre 1880-1950 han predominado
las determinaciones de tipo gravimétrico, que dan lugar a los elipsoides
de Helmert, Heiskanen, Outila, etc. Los importantes trabajos de Hayford
en USA en los que aplica las compensaciones isostáticas ideadas
por Pratt y Airy hacia 1855, sirven para definir el elipsoide internacional
(1924).
A partir de los años 30 se observa la tendencia a combinar diversos
métodos (geométricos, astronómicos y gravimétricos)
en las determinaciones geodésicas; tal es el caso del elipsoide
de Krassovsky (1938).
Geodesia por satélites y Geodinámica.
Después de la segunda guerra mundial, la observación precisa
de ocultaciones y eclipses, las triangulaciones por radar y, sobre todo,
la observación mediante satélites artificiales, han dado
lugar a enlaces entre continentes, al propio tiempo que han aumentado
la precisión alcanzada. Concretamente, a partir de estas medidas,
desde mediados de los años 60 se proponen nuevos elipsoides. Dicho
de otro modo, el último capítulo de la historia de la geodesia
viene marcada por los sucesivos progresos llevados a cabo en la geodesia
con satélites.
Siguiendo a Seeber (1992) podemos distinguir tres etapas. En el primer
período que alcanza hasta 1970, se desarrollan los métodos
básicos de observaciones así como el cálculo y análisis
de las órbitas. En esta fase se efectúan determinaciones
de direcciones con cámaras fotográficas, obteniéndose
los principales armónicos del potencial, y se publican los primeros
modelos Standards Earth fruto de los trabajos en Smithsonian Astrophysical
Observatory (SAO), y los Goddard Earth Models (GEM) de NASA Goddard Space
Flight Center, creándose la primera red mundial de satélites.
En la década de los 70 se inician diversos programas de investigación.
Se mejoran las técnicas de observaci¢n y se desarrollan otras
nuevas, en particular el láser para calcular distancias, y se usa
el sistema TRANSIT para estudios geodésicos con técnicas
Doppler. Durante este periodo se mejoran de un modo notable los modelos
de potencial, refinándose el geoide global, al tiempo que se llevan
a cabo medidas de tipo geodinámico.
Desde el comienzo de los años 80 hasta hoy presenciamos una etapa
de extraordinario desarrollo, con grandes programas internacionales que
buscan mantener las campañas de observación, con objeto
de mejorar el conocimiento de parámetros geodinámicos tales
como la variación de la rotación terrestre, el movimiento
del polo o las deformaciones de la corteza terrestre. Asimismo, tanto
la navegación (posicionamiento dinámico) como la geodesia
de precisión experimentan otra revolución al hacerse operativo
el Global Positioning System (GPS).
Todos estos avances se apoyan en el desarrollo de los ordenadores, hasta
el extremo de que determinados centros se refieren a la nueva geodesia
bajo el nombre de geomática.
El modelo dinámico-relativista del ‘sistema terrestre’.
Para acabar este resumen histórico, hay que mencionar a Soffel
(1989), quien desde su perspectiva relativista, ve la situación
actual caracterizada por una serie de factores, tanto conceptuales como
instrumentales, llamados a cambiar aun más profundamente nuestro
concepto de la geodesia. Son tres las parejas de conceptos claves:
1) estático ® dinámico
2) 2) Tierra ® sistema terrestre (entendiendo por tal la Tierra y
su entorno planetario)
3) teoría Newtoniana ® teoría gravitatoria de Einstein.
1.4 Sobre los elipsoides de referencia
Históricamente, es Newton quien sienta las bases de una hipótesis
elipsoidal al estudiar la atracción de esferas, y al comprobar
que la rotaci¢n terrestre ha debido determinar su aplanamiento, al
propio tiempo que la medida de un arco de meridiano efectuada por Picard
(1669-70), entre Sourdon y Malvoisine, le lleva a estimar, para una Tierra
homogénea, un aplanamiento del orden de 1/231. A partir de entonces
se suceden las medidas, cada vez más precisas, que van determinando
la adopción de elipsoides concretos en los cálculos geodésicos
de cada país. Así, merecen especial mención las medidas
de Delambre y Mechain de un arco de meridiano entre Dunkerque y Barcelona
(1792-98), junto con las de Struve (1849-52) entre Hammerfest (Noruega)
y el Danubio, y el cálculo de numerosas triangulaciones por Everest,
Airy, Bessel, Clarke, etc., originan el establecimiento de diversos elipsoides
de referencia, entre los cuales citaremos los siguientes:
| autores
año |
semieje
(en m |
aplanamiento |
| Delambre |
1799
6375653 |
1/334 |
| Walbeck |
1810 6376895 |
1/302.78 |
| Everest |
1830
6377276 |
1/300.8 |
| Bessel |
1841
6377397 |
1/299.15 |
| Airy |
1849
6377480 |
1/299.33 |
| Struve |
1860
6378298 |
1/299.73 |
| Clarke |
1880
6378249 |
1/293.5 |
| Helmert |
1907
6378200 |
1/298.3 |
| Hayford |
1909
6378388 |
1/297 |
| Krassovsky |
1940
6378245 |
1/298.3 |
| Hough |
1956
6378270> |
1/297 |
El
elipsoide de Hayford fue adoptado por la IAG (Unión Geodésica
Internacional), en su reunión de Madrid (1924), como elipsoide
internacional.
Posteriormente, basándose en la observación de satélites
artificiales, han sido propuestos, entre otros, los siguientes:
autores |
semieje
(en m) |
aplanamiento |
Kaula |
1961
6378163 |
1/298.24> |
Veis |
1965
6378142 |
1/298.25 |
Lambeck |
1971 6378140 |
1/298.25 |
Rapp |
1973
6378142,8 |
1/298.256 |
Khan |
1973
6378142 |
1/298.255 |
Gaposchkin |
1973
6378140,4 |
1/298.256 |
WGS84 |
1984
6378137,0 1 |
298.257223563 |
En
su reunión de Hamburgo, la IAU (Unión Astronómica
Internacional) adoptó el siguiente elipsoide:
IAU(1964) a = 6.378.160m, f = 1/298.25,
que fué más tarde confirmado por la IAG en su reunión
de Lucerna y por la IUGG (Unión Geodésica y Geofísica
Internacional) como Sistema de referencia 1967, con f = 1/298.247.
Finalmente, en la XVII Asamblea General de la IAG, celebrada en Canberra
(1979) fue preconizado un nuevo cambio, aprobado por la IUGG en su resolución
nº 7, que asigna al elipsoide terrestre las siguientes dimensiones:
IUGG(1980) a = 6.378.137m, f 1/298.257,
y ha recibido el nombre de Sistema Geodésico de Referencia 1980.
( GRS80)
Desde
mediados del siglo pasado se ha considerado la posible conveniencia de
aproximar la Tierra con un elipsoide triaxial. Algunos investigadores
han tratado de determinar la posible variación del radio ecuatorial
terrestre con respecto a su longitud geográfica, obteniendo la
diferencia (al - a2 ) entre los radios mayor y menor , y la longitud l
correspondiente al radio al.
La diferencia (al - a2) , según las diferentes determinaciones
parece oscilar entre 150 y 350 m. La longitud l, en promedio, es del orden
de 20’E, para determinaciones astrogeodésicas y del orden
de 15’W, en determinaciones gravimétricas o por satélites.
Los resultados muestran una evidente disparidad, en los que parecen influir
tanto el método seguido (astrogeodésico, gravimétrico
o por satélites) como la carencia de suficientes datos en el mar,
por lo que no parece aconsejable, de momento, su introducci¢n en
los cálculos geodésicos.
2.-
Métodos de determinación del geoide.
La geodesia, como teoría de la forma y dimensiones de la Tierra,
puede parecer una ciencia puramente geométrica. No obstante, en
la actualidad, el campo gravífico de la Tierra, que es una cantidad
física, está inextricablemente involucrado en la mayoría
de las medidas geodésicas, incluso en las puramente geométricas.
Las medidas de la astronomía geodésica, de triangulación
y de nivelaciòn hacen todas uso esencial de la línea de
la plomada, que al ser la dirección del vector gravedad no está
menos físicamente definida que su magnitud, esto es, que la gravedad
g.
Así pues, los métodos astrogeodésicos, que utilizan
determinaciones astronómicas de latitud, longitud y acimut, y las
operaciones geodésicas de triangulación, medida de bases
y trilateración, pueden considerarse propiamente pertenecientes
a la geodesia física, tanto como los métodos gravimétricos
.
Como
diferencia general, los métodos astrogeodésicos utilizan
la dirección del vector gravedad, empleando técnicas geométricas
mientras que los métodos gravimétricos operan con el módulo
del vector gravedad, haciendo uso de la teoría del potencial. Una
clara demarcación es imposible y hay frecuentes solapamientos.
Los métodos gravimétricos se consideran ordinariamente como
constituyentes de la geodesia física, en sentido restringido.
Para
fijar la posición de un punto en el espacio necesitamos tres coordenadas.
Podemos usar un sistema de coordenadas cartesianas rectangulares. No obstante,
en muchos casos es preferible tomar las coordenadas naturales: F (latitud
geográfica), L (longitud geográfica) y H (altitud sobre
el geoide), que se refieren directamente al campo gravífico de
la Tierra.
La altitud H se obtiene por nivelación geométrica, combinada
con medidas de la gravedad, mientras que F y D se determinan por medidas
astronómicas.
En tanto que el geoide pueda identificarse con un elipsoide, el uso de
estas coordenadas para cálculos es muy sencillo. Puesto que esta
identificación es suficiente sólo para resultados de muy
baja precisión , la desviación del geoide respecto de un
elipsoide debe tenerse en cuenta.
El geoide tiene, desgraciadamente, propiedades matemáticas muy
desagradables: es una superficie complicada con discontinuidades en la
curvatura. Así pues, no es conveniente como superficie sobre la
que realizar cálculos matemáticos directamente, como lo
es el elipsoide.
Puesto que las desviaciones del geoide con respecto al elipsoide son pequeñas
y pueden ser calculadas, es conveniente añadir pequeñas
reducciones a las coordenadas originales D, F, H, de modo que se obtengan
valores que se refieran a un elipsoide. De esta forma, se tiene:
f = F - x
l = L - h sec f
h = H + N;
f
y l son las coordenadas geográficas sobre el elipsoide, llamadas
también latitud geodésica y longitud geodésico para
distinguirlas de la latitud astronómica F y la Longitud astronómica
D.
Las coordenadas astronómicas y geodésicas difieren en la
desviación de la vertical. La cantidad h es la altitud geométrica
sobre el elipsoide; difiere de la altitud ortométrica H sobre el
geoide en la ondulación del geoide N.
|
Estos
sistemas de alturas se relacionan por medio de la ecuación
h = H + N
Donde:
h
= altura elipsoidal N = altura geoidal H = altura
ortométrica |
Estos sistemas de alturas se relacionan por medio de la ecuación
h = H + N
Donde:
h = altura elipsoidal
N = altura geoidal
H = altura ortométrica
Las
medidas geodésicas ( ángulos, distancias) se tratan de forma
análoga. El principio de triangulación es bien conocido:
las distancias se obtienen indirectamente midiendo los ángulos
de una red apropiada de triángulos; sólo una base es necesaria
para proporcionar la escala de la red. La triangulación fue indispensable
en los primeros tiempos, porque los ángulos podían medirse
mucho más fácilmente que las grandes distancias. No obstante,
hoy día las grandes distancias pueden medirse de forma tan fácil
como los ángulos utilizando instrumentos electrónicos, de
modo que la triangulación, usando medidas angulares, es a menudo
sustituida o suplementada por la trilateración que usa medidas
de distancias.
El cálculo de triangulaciones y trilateraciones sobre el elipsoide
es fácil. Por lo tanto, es conveniente reducir los ángulos
medidos, las bases y las grandes distancias al elipsoide, de la misma
manera que se tratan las coordenadas astronómicas. Entonces, las
coordenadas geodésicas (elipsóidicas), f, l obtenidas (1)
reduciendo las coordenadas astronómicas y (2) calculando triangulaciones
o trilateraciones sobre el elipsoide pueden compararse entre sí
; deberían ser idénticas para el mismo punto.
Tomando un elipsoide de referencia, el geoide queda determinado cuando
se conoce en cada punto de la superficie del elipsóide de referencia
la altura del geoide o superficie equipotencial del campo de la gravedad
coincidente con los mares en calma.
Tradicionalmente, existen los métodos gravimétricos y los
métodos astrogeodésicos. Existe actualmente una tercera
vía de determinación del geoide basada en observaciones
a satélites.
Los métodos astrogeodésicos se basan en la ecuación
de Helmert:
Siendo
N la ondulación del geoide o altura de éste sobre el elipsoide.
Na es la ondulación en el punto a .
El valor e es la desviación de la vertical en un punto de la superficie.
Es el ángulo formado por la normal al elipsoide y la normal al
geoide.
El valor de esta desviación de la vertical depende del elipsoide
adoptado como sistema de referencia , valiendo cero en el punto datum
, elegido como punto de coincidencia de geoide con elipsoide.
Se calcula a partir de las dos componentes x , h de la desviación.
Estas dos componentes se calculan a partir de la latitud y longitud astronómicas
(sobre el geoide por obtenerse con teodolitos astronómicos nivelados
según la línea de la plomada) , y de la latitud y longitud
geodésicas ( obtenidas por cálculos sobre el elipsoide).
El diferencial ds es un arco de cuerda elemental .
Los métodos gravimétricos se basan en la ecuación
de Stokes:
En
esta fórmula , R es un radio medio de la Tierra, G es un valor
promedio de la gravedad .
El valor Dg es la anomalía de la gravedad, o diferencia entre la
gravedad real y la gravedad normal deducida para el potencial del elipsoide
de revolución .
S(y) es la función de Stokes. Y es función de la posición
del punto donde se quiere determinar N.
La integral de superficie está extendida a toda la tierra, de ahí
que sea de difícil aplicación, pues hay zonas de la tierra
en las que no se tienen medidas de la gravedad.
En la práctica , es mejor calcular diferencias de N. Para ello,
en lugar de Dg S(y) se tiene (Dgo-Dg m) S(y), siendo (Dgo-Dg m) la diferencia
entre la anomalía observada y la anomalía obtenida con un
modelo matemático basado en armónicos esféricos.
Puede demostrarse que esa diferencia tiende a cero al aumentar la distancia,
por lo que ya no es necesario obtener valores de anomalía en toda
la tierra sino sólo en el entorno del la estación a determinar.
2.1
Comparación de métodos.
Por una parte, las dos fórmulas son similares pues son integrales
que contienen las diferencias de gravedad, diferencias en módulo
en el caso de Stokes y diferencias en dirección, fórmula
de Helmert, y ambas en forma lineal.
Por otra parte, las dos fórmulas muestran marcadas diferencias,
en la fórmula de Helmert la integración se limita a un perfil,
y s´lo se necesita conocer la desviación de la vertical en
un áea determinada. Sin embargo, la posición del elipsoide
de referencia con respecto al centro de gravedad de la tierra es desconocida
y sólo puede determinarse por el método gravimétrico
o por el análisis de órbitas de satélites. Y mas
aún, el método astrogeodésico sólo puede usarse
en los continentes, porque las medidas necesariasson imposibles en el
mar.
El método de Stokes exige mediciones de gravedad en el mar, las
cuales sí son posibles. Este método puede dar, para toda
la Tierra, ondulaciones absolutas del geoide, con el centro del elipsoide
de referencia coincidente con el centro de la Tierra.
Así pues, de los métodos clásicos, sólo el
método gravimétrico hace posible un sistema geodésico
mundial. El método astrogeodésico es necesario para dar
la escala. Por tanto, ambos métodos deben combinarse, suplementados
por tanta información geodésica como pueda obtenerse por
otros caminos, particularmente con la obtenida por satélites artificiales.
2.2
Determinación de la ondulación mediante satélites.
Por técnicas de posicionamiento global (GPS) pueden obtenerse las
coordenadas latitud f , longitud l y altura h , sobre el elipsoide.
Conociendo la altitud H de los puntos sobre el geoide o nivel medio del
mar mediante una nivelación, la ondulación N viene dada
por N = h – H.
La nivelación tiene que ir apoyada en medidas de gravedad dado
que las superficies equipotenciales no son paralelas y la suma de los
desniveles a lo largo de un itinerario cerrado no es cero.
La variación del potencial entre dos superficies de nivel o equipotenciales
separadas una distancia diferencial es igual al producto del gradiente
del campo por el diferencial de distancia.
Du = -grad U . ds = gravedad ds
La integral a lo largo de un itinerario cerrado ò g ds es cero
por ser conservativo el campo de la gravedad.
Combinando medidas de desniveles con valores de gravedad se obtienen diferencias
de potencial y estas se convierten a altitudes ortométricas H medidas
a lo largo de la plomada, con la fórmula:
2.3
Otros métodos
Kaula obtuvo empíricamente una relación en la que la ondulación
del Geoide puede obtenerse a partir de la transformada discreta de Fourier.
3.-
Geodesia espacial
En geodesia clásica, la determinación de la latitud y longitud
de un punto se basa en la observación de ángulos y distancias
a otros puntos situados también sobre la superficie terrestre.
Frente a dicho esquema de trabajo, en la década de los 50 surge
una nueva etapa de la geodesia debido al perfeccionamiento de nuevas técnicas
de observación:
radar, láser, doppler, interferométricas, altimétricas,
etc., medida del tiempo con relojes atómicos, y nuevos métodos
de cálculo electrónico, que contribuyen a la determinación
muy precisa de ángulos y distancias. Esta nueva etapa de la geodesia
se desarrolla efectuando observaciones exteriores a la tierra, tales como
globos, satélites, la luna, fuentes extragalácticas, etc.,
dando lugar a un conjunto de técnicas que constituyen lo que se
denomina geodesia espacial.
|
|
Con
la geodesia espacial se han podido abordar dos cuestiones fundamentales
pendientes, a saber, por una parte el enlace de los diversos elipsoides
regionales, pudiéndose hablar por primera vez de geodesia global.
Por otra, el llevar a cabo las determinaciones calculando a la vez las
tres coordenadas, lo que ha inducido a muchos autores a referirse a este
nuevo período como el de la geodesia tridimensional, remarcando
de este modo la gran diferencia de los nuevos métodos con respecto
a los de la geodesia clásica o bidimensional, en la que la altitud
es obtenida de modo distinto que la longitud y latitud, haciendo uso de
una superficie convencional (geoide o elipsoide).
El uso de los satélites en geodesia, tanto para determinar coordenadas
como en estudios de tipo geodinámico, introduce un elemento apenas
considerado en la geodesia clásica: la medida del tiempo, ya que
los satélites son jalones móviles que se desplazan a gran
velocidad, por lo que podemos hablar de una geodesia tetradimensional.
En otras palabras, buscando la posición de un receptor de señales
de un satélite, deberemos determinar cuatro incógnitas.
Otro aspecto importante de la geodesia con satélites es el papel
relevante que adquiere el centro de gravedad terrestre.
En la actualidad la geodesia espacial tiene a su disposición varios
tipos de satélites, tanto activos como pasivos, y los programas
en desarrollo son muy diversos.
Dependiendo del tipo de satélites, estos se aplican a tareas tan
diversas como: levantamientos geodésicos, desplazamientos geotecténicos,
aplicaciones hidrogréficas, posicionamiento dinémico, conservacién
del tiempo, o cuestiones globales tales como movimiento del polo, rotación
de la Tierra, etc.
A modo de ejemplo, y refiriéndonos concretamente a la conservación
del tiempo, recordemos que la escala de Tiempo Atómico Internacional
resulta de la continua comparación de la hora entre los servicios
de tiempo más importantes del mundo.
Esta comparación se realiza con transportes de esos relojes de
un centro a otro, o bien a distancia, mediante señales de radiofrecuencia.
Pues bien, el sistema de posicionamiento global (GPS) es capaz de proveer
de un tiempo auxiliar de referencia para que dos o más estaciones
comparen su hora con precisiones competitivas con respecto a la de los
métodos tradicionales.
En la actualidad, la posibilidad de usar constelaciones de satélites
como el sistema de posicionamiento global (GPS) con fines geodésicos
y geodinámicos, han llevado a una auténtica revolución
en los planteamientos de la geodesia. Baste con mencionar el hecho de
que usar observaciones "simultáneas" es hoy una rutina.
Sin embargo, esto mismo plantea cuestiones tales como la selección
"óptima" de satélites a observar, o el modo más
eficaz de procesar los datos recibidos, etc. Todo esto hace que muchos
autores se refieran hoy a la geodesia bajo el nombre de geomática
por la variedad de algoritmos disponibles y la necesidad de un soporte
informática para el manejo de los mismos.
4.-
Métodos de la geodesia espacial
En esencia, dichos métodos tienden, de una parte, a determinar
de manera precisa la posición de un satélite en su órbita
y por otra, a utilizar el conocimiento previo y preciso de esa órbita,
para deducir connsecuencias de carácter geodésico .
- En función del tipo de medidas que se pueden realizar, los satélites
se denominan activos o pasivos. Los primeros están equipados con
transmisores de varios tipos, los segundos disponen de sistemas para reflejar
las radiaciones incidentes. De manera mas concreta los satélites
empleados en medidas geodésicas, pueden estar equipados con: Destellos
de luz (light fiashes) de gran intensidad, transponders para recibir y
transmitir microondas, transmisores que emiten frecuencias estables de
manera continua, para medidas Doppler, transmisores de radar y de làser,
relojes de cuarzo, rubidio o cesio, reflectores de láser, altímetros
de radar, etc.
En concreto, las observaciones y medidas más empleadas en la actualidad,
que describiremos sucintamente en lo que sigue, pueden encuadrarse en
los siguientes apartados: 1) medidas de dirección de satélites;
2) medida de distancias observatorio-satélite; 3) medidas Doppler;
4) altimetría de satílites y 5) medidas interferométricas
de larga base (VLBI).
4.1
Medidas de dirección de satélites
Este tipo de observaciones, efectuadas desde un observatorio, consisten
en fotografiar la imagen del satélite contra un fondo de estrellas.
Para ello son empleadas diversos tipos de cámaras (balísticas,
astronómicas y orbitales) que son adosadas a un anteojo astronómico
con montura acimutal o ecuatorial.
Las cámaras balísticas, de pequeña distancia focal
(300 a 1000 mm.) y gran campo (30' a 10'), son montadas sobre un teodolito
y proporcionan las coordenadas del satélite en un instante dado.
La principal ventaja de estas cámaras reside en su posible utilización
en cualquier lugar. Son bien conocidas la cámara Baker-Nunn y la
cámara Wild BC4 que está montada sobre un teodolito Wild
T4.
Las cámaras astronómicas, montadas sobre un anteojo ecuatorial,
permiten fotografiar diversas posiciones del satélite contra un
fondo fijo de estrellas en forma de pequeños trazos. Suelen tener
mayores distancias focales (> 1000 mm /y pequeños campos (10'
a 5'), pudiendo contrastar la posición del satélite con
respecto a estrellas de mayor magnitud.
Las cámaras orbitales, al igual que las anteriores, son montadas
sobre un anteojo ecuatorial en estación, que permite seguir los
movimientos del satélite.
La órbita es calculada por medio de sus elementos orbitales y la
cámara lo sigue en el plano orbital (cámara triaxial), de
manera que las desviaciones del satélite con respecto al plano
orbital pueden ser obtenidas si se utiliza un cuarto eje.
La medida de las coordenadas (x, y) del satélite sobre la placa
fotográfica, son efectuadas por medio de un comparador muy preciso
y posteriormente transformadas a coordenadas topocéntricas ecuatoriales.
En tales observaciones es necesario tener en cuenta efectos sistemáticos
de distorsión, errores del compara-
dor, influencia de la refracción astronómico, turbulencias
atmosféricas, emulsión fotográfica, etc., de manera
que la precisión alcanzada con estas medidas oscila entre +-O".2
y +-2" segundos de arco.
4.2
Medidas de distancias observatorio-satélite.
La medida de la distancia que existe, en un instante dado, entre un observatorio
y un satélite artificial, consiste en medir el tiempo que tarda
una onda electromagnética en recorrer dicha distancia.
Los métodos empleados para ello son: las medidas de radar y las
medidas de láser. Las primeras (en el dominio de ondas centimétricas
o decimétricas) son independientes de las condiciones meteorológicas
que existan al ser efectuadas, en tanto que las medidas de láser
requieren la existencia de un reflector de láser en el satélite
y un conocimiento previo (visual o no) de la posición del satélite,
dependiendo en
gran parte de las condiciones meteorológicas. En ambos casos la
propagación está afectada de manera significativa por la
refracción atmosférica.
Por ejemplo, en el sistema SECOR (Sequential Collation of Range), desarrollado
en Estados Unidos, trabajando sobre medidas de fase con microondas, se
pudieron realizar numerosas medidas durante el paso de satélites,
con una precisión del ordende +-1.5 m. sobre una altitud de 1.500
km., después de ser efectuadas correcciones por refracción
troposférica e ionosférica.
Asimismo, con medidas de radar en las
bandas de 2 a 4 GHz y 4 a 6 GHz, se llegó a determinar la distancia
con errores comprendidos entre +-2 m. y +-5 m., no pareciendo posible
obtener una precisión mayor. Sin duda la ventaja de poder observar
a cualquier hora y con condiciones meteorológicas adversas, queda
compensada con la laboriosidad que requieren estas medidas.
La realización práctica de cualquiera de estos métodos
de medida consiste en:
- observar el tiempo, Dt que tarda la onda en desplazarse desde el observatorio
al satélite (modo l), o a la inversa, cuando se dispone de un reloj
en el observatorio y otro en el satélite, (por ejemplo, en el sistema
SLR (Satellite Laser Ranging),
- o bien en observar el tiempo 2Dt que tarda la onda en ir al satélite
y volver al observatorio (modo 2).
La distancia se obtiene multiplicando el incremento de tiempo por la velocidad
de propagación.
En el primer caso se supone que ambos relojes están sincronizados
o que el correspondiente error de sincronización puede ser determinado
(sistema GPS, Global Positioning System) por técnicas accesorias.
En cualquier caso suelen emplearse dos métodos de medida: uno por
medio de un impulso que pueda ser identificado, como ocurre en el sistema
SLR, o bien por el método de comparación de fase, donde
la fase de la onda portadora es usada como un observable. En el modo 2,
la fase de la onda emitida es comparada con la fase de la onda que retorna.
En el modo 1, la fase de la onda emitida es comparada la fase de una señal
generada en el interior del receptor. En ambos casos la diferencia de
fase observada DF, corresponde a la porción residual Dl, de una
completa longitud de onda. En principio, el número total N, de
ondas completas, entre el observador y el satélite, es desconocido,
lo que constituye un problema de ambigüedad, resultando en el modo
2,
Existen
diferentes métodos de obtener el valor de N, por ejemplo:
1.Efectuando medidas con diferentes frecuencias (por ejemplo. SECOR).
2.Determinando distancias aproximadas con precisión superior a
l / 2 (por ejemplo. GPS con código P y fases de la onda portadora).
3.Usando el cambio de la geometría del satélite con el tiempo
(por ejemplo GPS con observaciones de fase de la onda portadora).
La precisión alcanzada con las medidas de láser depende
del tipo instrumental utilizado, pero se puede asegurar que llega a ser
del orden de +-5cm., para una sola medida con equipos de la tercera generación
y del orden de +-1 cm., para puntos normales.
4.3
Medidas Doppler.
Estan basadas en el conocido efecto Doppler, variación que sufre
la frecuencia observada por el receptor cuando el foco emisor se mueve.
La ionosfera y la troposfera son causas de error y para corregir sus efectos,
se utilizan dos métodos, uno basado enel cálculo con modelos
ionosféricos y troposféricos y el otro basado en la emisión
de dos o mas frecuencias.
Las medidas Doppler, que operan con radio ondas, son independientes del
tiempo y de las condiciones meteorológicas que existan, por lo
cual puede acumularse un gran número de observaciones, que permiten
su procesado automático. Dichas observaciones han sido empleadas,
preferentemente en la mejora de órbitas de satélites artificiales
y en una mayor precisión de las coordenadas de los observatorios
que las utilizan.
4.4
Altimetría de satélites.
La altimetría de satélites tiene por objeto medir la distancia
vertical existente, en un instante dado, entre el satélite y la
superficie de la Tierra o más concretamente entre el satélite
y la superficie de los océanos. Para, ello, el satélite
transporta un altímetro de radar que opera en una frecuencia de
14 GHz, correspondiente a una longitud de onda de 2 cm., y emite pulsos
de 10 a pocos ns., con una resolución
de 1 m. a pocos cm. Los resultados obtenidos son comunicados por el satélite
al observador.
Las observaciones deben ser corregidas de errores instrumentales, de la
influencia de la atmósfera y de las mareas oceánicas. Por
consiguiente, si a es la distancia proporcionada por una de estas medidas
y la órbita del satélite es conocida, la altitud h del satélite
con respecto al elipsoide terrestre, nos permite obtener la diferencia
N = h - a, que representa de manera aproximada la altura del geoide
.
Medidas de este tipo han sido realizadas por el satélite GEOS 3,
con una precisión del orden de +-0.5m., mejoradas por el satélite
SEASAT 1, con errores del orden de +-O.lm., y por el satélite GEOSAT
con una precisión de +-3cm.
4.5
Interferometría de larga base.
La interferometría de larga base (VLBI, Very Long Baseline Interferometry)
con fines geodésicos, fue introducida por Estados Unidos a partir
de 1977. Su fundamento es el siguiente:
Consideremos dos observatorios O1, O2, situados a una distancia (baseline)
b dist(O1 O2), provistos de grandes antenas (radio telescopios) y una
radio fuente extragaláctica Q (cuasar o auasar, cuasi-estelar objeto),
de coordenadas (a,d) que emite radio ondas, de longitudes de onda centimétricas
a decimétricas, usadas en Radioastronomía.
Entonces, Si u2 es un vector unitario que define la dirección 02Q
y ul el que define la dirección 0201, el ángulo b que forman
ambas direcciones viene dado por el producto escalar sin b = u1 . u2 y
las ondas procedentes de Q llegan al mismo tiempo a los puntos O2 y S2.
Por tanto, si entre los puntos P Y Q2 transcurren un cierto número
N de fases de longitud de onda y una diferencia de fase , es posible calcular
el retardo O1-S2 y es posible determinar el vector que une O2 con O1 una
vez efectuadas las correcciones correspondientes por refracción
troposferica y aberración diurna.
Debido a las grandes distancias que existen entre las dos estaciones,
no es posible una comparación directa de los trenes de ondas que
llegan a 01 Y 02, por lo cual las señales son registradas en cintas
magnéticas, con un tiempo de señal que es generado por frecuencias
standard en ambas estaciones y recobradas por medio de un análisis
de correlación.
La precisión alcanzada en la determinación de la distancia
b entre las estaciones 01, 02 , después de numerosas observaciones
efectuadas durante pocos años es de unos pocos milímetros.
La técnica VLBI puede ser aplicada a la recepción de ondas
procedentes de un satélite artificial S, aunque, por la mayor proximidad
del satélite a las estaciones, deben tenerse en cuenta las correcciones
que se derivan de la falta de paralelismo entre las direcciones O1 - S
y O2 - S. En este caso, la determinación del retardo N puede hacerse
por medio de la emisión de diferentes frecuencias.
4.6
Medidas GPS
Desfase entre la señal emitida por el satélite y la generada
por el receptor.
Las diferentes técnicas de medidas, basan sus algoritmos en observaciones
de tiempo y de fase.
I) Seudodistancias. Los satélites y receptores GPS son capaces
de generar los mismos códigos pseudo aleatorio. Estos son grupos
de señales binarias, ceros o unos , que presentan características
de ruido aleatorio y se incorporan a la señal de navegación.
Una señal (código) generada y emitida por el satélite
se encontrara desplazada con respecto a la correspondiente señal
generada en el receptor, figura (12.2.2). Esto es debido al tiempo de
propagación empleada en recorrer la distancia entre el satélite
y la estación receptora.
En el caso ideal en que el satélite y el receptor generan el mismo
código y la emisión y recepción de la señal
no sufren ningún desajuste, al escalar el tiempo medido por la
velocidad de la luz, obtenemos la distancia geométrico entre el
satélite y el receptor
p = C (t - to),
donde: P es la distancia geométrica entre el satélite y
el receptor, to el tiempo de emisión de la señal, t el tiempo
de recepción de la señal y c la velocidad de la luz.
II) Medidas de fase. Este método utiliza como observable básico
la fase de la onda una vez limpia del código y el mensaje. La observación
de fases consiste en medir la diferencia entre la fase de la señal
emitida por el satélite en un instante y la fase de la señal
generadas en el receptor en el instante de recepción, tomando como
referencia la de este último.
Notar que sólo estamos calculando una fracción de ciclo,
es decir existir un número desconocido de ciclos enteros al que
llamaremos ambigüedad, que constituye la onda portadora entre el
satélite y el receptor.
La medida de fase puede ser procesada por diferentes algoritmos que la
utilizan como observable.
La señal del satélite está encriptada, de modo que
la precisión es de varias decenas de metros.
Para obtener precisiones milimétricas se utiliza el modo diferencial,
es decir, se realizan observaciones simultáneas desde dos receptores
con lo que se consigue eliminar los errores sistemáticos comunes
a las dos estaciones. Lo que se obtiene finalmente son las componentes
del vector que une los dos centros de observación. Es necesario
para que el algoritmo funcione bien que sean conocidas con precisión
las coordenadas de uno de las dos estaciones.
Las coordenadas de la segunda estación se calculan sumando las
componentes del vector que une las dos estaciones a las coordenadas de
la estación conocida.
Las coordenadas finales obtenidas están referidas al sistema de
referencia WGS84.
5.-
Recientes actividades geodésicas.
El desarrollo que ha experimentado la Geodesia durante las últimas
décadas ha sido extraordinario. De una parte por el continuo progreso
en las técnicas de medición, y de otra por los esfuerzos
realizados para poder disponer de teorías y algoritmos que permitan
analizar con éxito los datos anteriores.
En este capítulo, y de modo necesariamente incompleto, se recogen
algunas de las iniciativas que se vienen llevando a cabo, en particular
por Grupos españoles, que resultan básicas para trabajos
posteriores. Creemos que su exposición servirá para complementar
y aclarar algunos de los conceptos y teorías mencionadas en este
trabajo.
5.1
Del sistema geodésico ED50 al ETRF89
En 1993, el IGN, finalizó los trabajos de construcción,
de la Red de Orden Inferior (ROI), constituida por 10.944 vértices
materializados sobre el terreno y homogéneamente distribuidos por
el territorio nacional, (de 505.922 km2), con una densidad media de 2,39
vértices por cada 100 km2.
Se utilizó como Sistema Geodésico el European Datum 1950
(ED50), aceptado como oficial desde 1970, definidopor el Elipsoide Internacional
de Hayford (Madrid 1924). La orientación del Datum se determinó
mediante la medición de acimutes Laplace en diferentes estciones
(7 en España peninsular), adoptando como fórmula de gravedad
normal la de Cassinis-Silva. El Datum ED50 quedó realizado o materializado,
en su momento por los vértices constitutivos de RE50 y, actualmente,
por el marco ROI.
Los trabajos de cálculo y compensación necesarios para el
establecimiento del Datum ED50 fueron realizados por la Defense Mapping
Agency (DMA) de USA al finalizar la II Guerra Mundial. Los resultados
se hicieron públicos en 1950, razón por la que se denomina
ED50 a este Sistema Geodésico y a su marco RE50.
Desde 1953, la IAG creó una Subcomisión, conocida como RETrig,
integrada por todos los países de Europa Occidental, encargada
de analizar la precisión y posibles errores de RE50. En poco tiempo,
se llegó a la detección de fuertes irregularidades en escala
y orientación, tanto mayores cuanto más periféricas
eran las redes nacionales, caso de la Península Ibérica.
RETrig incorporó a la red todo tipo de nuevas observaciones convencionales
que se estaban llevando a cabo, dando lugar a soluciones provisionales,
conocidas como ED77, ED79 y ED87. En esta última solución,
se incorporaron las primeras observaciones sobre satélites. En
1987 finalizó sus trabajos
RETrig y quedó reemplazada por la Subcomisión EUREF, constituida
por los mismos países.
5.2 La Campaña EUREF89
Ante la gran diversidad de datos existentes en Europa y la consiguiente
imposibilidad de unificar de forma precisa la cartografía continental
y dada la comprobada precisión de la metodología GPS, la
primera actuación de la Subcomisión EUREF fue la planificación
de una importante Campaña Europea GPS, conocida como EU-REF89,
donde participaron durante dos semanas 82 estaciones GPS, varias de ellas
colocadas en las estaciones VLBI o SLR. España, a través
del IGN, el SGE y
el ROA, participó con 14 estaciones, entre ellas, Robledo (VLBI)
y San Fernando (SLR). Tras la compensación realizada manteniendo
fijas las coordenadas SLR/VLBI de la lista ETRF89 del International Earth
Rotation Service (IERS), se obtuvo una red europea de alta precisión
en el Sistema WGS84, cuyas estaciones pasaron a formar parte
del Marco Europeo EUREF89. Pero la Subcomisión detectó pronto
que, a escala global, WGS84 no proporcionaba precisión suficiente
para una red continental. Por ello, recomendó la definición
de un nuevo Sistema Geodésico de Referencia (ETRS89), cuya realización
se logra a través del Marco ETRF89, definido por las coordenadas
ITRF 1989.0 de 36 estaciones IERS ubicadas en Europa.
En Este Marco European Terrestrial Reference Frame (ETRF89) se acepta
que la precisión de cada posición es del orden de +15 mm.
Para el cálculo de las latitudes y longitudes ETRF, se adoptó
el elipsoide asociado a GRS80 (Geodetie Reference System 1980). Tal elipsoide,
tiene como parámetros:
a = 6378137 m, f -1 = 298.257222101.
5.3
El Proyecto IBERIA95
Como resultado de algunos proyectos GPS de precisión efectuados
en España (MAGIES, EUROGAUGE) se pudo comprobar que la exactitud
de las coordenadas EUREF89 no es tan elevada como una moderna red geodésica
requiere, por lo que se pensó en el establecimiento de una red
3-D de alta precisión que cubriese todo el territorio peninsular.
El IGN y el Instituto Portugués de Cartografía e Cadastro
(IPCC) planificaron el Proyecto IBERIA95, consistente en una red compuesta
por 27 estaciones españolas y 12 estaciones portuguesas, homogéneamente
repartidas por la Península, donde se efectuasen observaciones
simultáneas GPS.
Trás la compensación, y reducción de las coordenadas
1995.4 a la época 1989.0, queda el contraste de resultados obtenidos
por ambas instituciones, y la adopción de una solución definitiva,
que será sometida a la aprobación de la Subcomisión
EUREF. En cualquier caso, esta red IBERIA95, con errores medios en coordenadas
que no superan 0.01 m, se debe apoyar todos los proyectos nacionales,
tales como el proyecto REGENTE.
5.4 El proyecto REGENTE
Con el fin de establecer una cartografía europea unificada, el
IGN decidió es-tablecer el Proyecto REGENTE (REd GEodésica
Nacional por Técnicas Espaciales), consistente en una densa red
GPS de alta precisión con estaciones coincidentes con vértices
de ROI y con clavos de las líneas de nivelación de alta
precisión (NAP). La densidad media quedó fijada en una estación
por cada 300 km2, o un punto por cada hoja del MTN 1:50000.
Los trabajos de campo comenzaron en 1994 con la observación simultánea
de 9 estaciones, de manera que las observaciones se repiten en horarios
diferentes y en períodos de 3 horas, con un mínimo de dos
sesiones distintas para cada estación.
Las observaciones GPS del cuadrante NE Peninsular han sido calculadas
y pos-teriormente compensadas en un único Bloque, manteniendo fijas
las coordenadas ETRF89 de los vértices auxiliares procedentes del
Proyecto EUROGAUGE. No obs-tante, una vez se decidan las coordenadas definitivas
de IBERIA95, serán éstas las que se mantendrán como
invariables en las compensaciones parciales de REGENTE.
Los retrasos en la conclusión de REGENTE influyen de forma muy
importante en dos trabajos de gran interés: la determinación
de una muy precisa escala en el geoide gravimétrico peninsular,
y en el establecimiento de los parámetros de transformación
más adecuados entre los marcos ETRF89 y ROI ED50 para diversas
zonas de la península e islas Baleares. Por todo ello, el Proyecto
REGENTE se considera de gran importancia.
5.5 El proyecto EUROGAUGE
Los registros procedentes de diversos mareógrafos instalados en
Europa desde el siglo pasado ponen de manifiesto una aparente elevación
del “nivel medio del mar”, cifrable entre 20 y 30 cm en los
últimos 100 años, que resulta correlativo del incremento
de 0.5C en el promedio global de la temperatura durante la última
centuria. Sin embargo, no se observa el mismo fenómeno en todos
los mareógrafos. En particular, los mareógrafos de Escandinavia
acusan un descenso del nivel medio del mar de unos 40 cm/siglo, lo que
podría atribuirse a la elevación terrestre siguiente a la
desglaciación.
El Proyecto EUROGAUGE, en el que han participado Francia, Gran Bretaña,
Portugal y España, pretendió comprobar el potencial de las
técnicas de medida
de la actual geodesia espacial, GPS, para controlar con alta precisión
los posibles movimientos de los mareógrafos con relación
a un marco de referencia geocéntrico. Según puede apreciarse
en la Fig. siguiente, se utilizaron 16 estaciones mareográficas
(3 de ellas españolas: Alicante, La Coruña y Vigo) y 11
estaciones fiduciarias pertenecientes al IERS. Red de estaciones fiduciales
y mareógrafos reógrafos (Proyecto EUROGAUGE)
Se adoptó un Marco de Referencia Geodésico común,
basado en cinco estaciones fiduciarias GPS (Onsala, Madrid, Matera, Kootwijk
y Wettzell) con coordenadas ITRF93 (época 1994.05).
La posterior contrastación entre las tres soluciones permite afirmar
que la exactitud de las coordenadas obtenidas para las estaciones se encuentran
entre 5 y 10 mm. en planimetría y entre 5 y 15 mm. en altimetría,
con lo que el Proyecto EUROGAUGE ha demostrado su capacidad para detectar
cambios en el nivel medio del mar causados por movimientos verticales
terrestres en los mareógrafos.
Es de suponer que el interés que actualmente demuestran todas las
naciones europeas por un preciso conocimiento de las variaciones del nivel
medio del mar, íntimamente ligadas a los incrementos de la temperatura
de nuestro planeta, permitirá, en un futuro no lejano, reanudar
el Proyecto EUROGAUGE con la inclusión de nuevas estaciones en
Irlanda, islas Azores e Islas Canarias.
5.6
El Proyecto EUVN97
El Proyecto GPS EUVN97, consistente en el establecimiento de una Red Vertical
Europea (European Vertical Network), ha sido preparado por la Subcomisión
EUREF de la IAG. Las observaciones GPS proporcionarán un conjunto
único de coordenadas tridimensionales, de manera que la comparación
de las altitudes elipsoidales con las altitudes físicas (normales
u ortométricas), generará información sobre el geoide,
que podrá ser utilizada en la determinación del Geoide Europeo.
La campaña EUVN es una combinación de la Red de Referencia
Europea EUREF con las redes de nivelación existentes, es decir,
REUN para Europa Occidental y UPLN para Europa Oriental, y con los correspondientes
mareógrafos localizados a lo largo de las costas del Mar del Norte,
Mar Báltico, Mar Mediterráneo y Mar Negro. El resultado
final será el establecimiento de un Marco de Referencia Vertical
Europeo Único.
La campaña ha utilizado 191 estaciones (62 EUREF y 13 estaciones
permanentes nacionales, 51 REUN y UPLN y 61 mareógrafos) en una
acción conjunta de casi todos los países europeos (véase
Fig. 15.2.3). España ha contribuido con 12 estaciones, 9 del IGN,
1 del ROA, 1 del ICC y 1 del JPL. Con un período de observación
desde el 21 al 29 de Mayo de 1997 (ambos inclusive), se han efectuado
registros cada 30 segundos. Simultáneamente con la observación
GPS, se ha realizado la nivelación ortométrica de cada estación
española mediante una nivelación geométrica de alta
precisión, acompañada de observación
gravimétrica.
Es pretensión del IGN convertir algunas de las estaciones utilizadas
(Alicante, Santander, La Coruña y Almería) en estaciones
permanentes GPS, con misión fundamentalmente geodinámica,
generadora de correcciones diferenciales que puedan ponerse a disposición
de todos los usuarios.
6 BIBLIOGRAFIA
- Geodesia física W. Heiskanen y H. Moritz
Instituto Geográfico Nacional 1980
- G. P. S. La nueva era de la Topografía A. Núñez
JL Valbuena F. Velasco
Ediciones Ciencias Sociales 1992
- Geodesy Wolfrang Torge 2nd Edition
Ed. Walter de Gruyter 1991
- Fundamentos de Geofísica A.Udías
Alhambra Universidad. 1986
-- Geodesia R. Cid y S Ferrer Universidad de Zaragoza
1997 Ministerio de Fomento I. G. N.
- Diversas publicaciones del Instituto Geográfico Nacional
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