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AGOSTO - SEPTIEMBRE ISSN: 1.131-9.100
viernes, 03 de septiembre de 2010
 
ARTÍCULOS
 
 
 
   

APLICACIONES DE LA TELEDETECCIÓN EN EL ESTUDIO DE LOS INCENDIOS FORESTALES.

 
Septiembre de 1998
Dr. Federico González-Alonso Laboratorio de Teledetección. Centro de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
 

 

INTRODUCCIÓN.

El uso del fuego como un instrumento para modificar el medio ambiente, ha sido totalmente decisivo en la conquista de la Tierra por parte del hombre. Las primeras evidencias del uso del fuego por los primeros homínidos se remontan a hace un millón o millón y medio de años.

Incluso, hoy en día, la mayoría de los fuegos provocados por el hombre tienen lugar en África, donde las sabanas se queman de manera frecuente.

Aunque en los bosque tropicales pueden existir fuegos producidos por causas naturales, la extensión de los incendios se incrementó con la llegada del Homo Sapiens.

Los incendios de carácter natural se han producido a lo largo de la evolución de los vegetales desde hace 350 ó 400 millones de años y tienen que haber tenido una gran influencia ecológica. Las altas concentraciones de caarbón en los sedimentos del límite del Cretácico en el Terciario, sugieren que el fin de la edad de los reptiles hace 65 millones de años, estuvo asociada con incendios de carácter global que inyectaron en la atmósfera enormes cantidades de partículas y cenizas.

Según las estadísticas de la FAO (FAO, 1992), durante el período 1981-1990, a nivel mundial han ardido una media de 6.700.000 ha. de tierras forestales cada año, lo cual representa el 0.24% de las mismas.

Figura 1. Imagen del día 21 de septiembre de 1997, correspondiente al satélite americano DMSP.
Se aprecian en color rojo los incendios forestales activos al sur de la isla de Borneo
y al este de Sumatra.

Durante las dos últimas décadas, incluso se están produciendo incendios forestales catastróficos y basta citar como ejemplo el incendio del este de Kalimantan en la isla de Borneo (Indonesia) en el año 1982, donde ardieron 3.6 millones de ha.

En Mayo de 1987, en la cuenca del río Amur, en la frontera entre China y Rusia, ardieron 1.300.000 ha. En los bosques boreales se ha estimado que pueden arder cada año 8 millones de ha. y esta cifra llegó a 14 millones de ha. en el año 1987 (CAHOON et al., 1994).

Diez años más tarde la situación no ha cambiado mucho y durante los meses de Agosto, septiembre, octubre y noviembre del pasado año 1997, enormes extensiones forestales han ardido en el sur de la isla de Borneo y en el este de la isla de Sumatra, ámbas en Indonesia. Las cifras que aventuran las informaciones periodísticas pueden superar el millón de ha. calcinadas y la Agencia Espacial Europea ha estimado en 10.000 el número de incendios producidos en base a las imágenes obtenidas por el sensor ATSR-2 instalado en el satélite ERS-2.

Los efectos ecológicos de los incendios forestales a nivel global se ha comprobado que son muy importantes, pues afectan al cambio climático, incrementando notablemente el efecto invernadero derivado de las emisiones de CO2 y CH4 (CRUTZEN y ANDREAE, 1990).

El efecto en el clima de los aerosoles liberados a la atmósfera en el humo producido durante los incendios también pueden alterar el balance de rediación terrestre, reflejando la energía solar, absorbiendo la luz del sol y calentando la atmósfera (debido a las partículas de carbón que contiene el humo) e impidiendo la penetración de la energía solar en la superficie de la tierra.

Estas alteraciones en el clima pueden afectar al ciclo hidrológico al reducirse las precipitaciones en las áreas deforestadas y favorecerse la escorrentía.

La instalación de condiciones más calientes y secas, con menor evapo-transpiración y precipitación y la mayor duración de las estaciones secas, pueden incrementar notablemente el riesgo de aparición de incendios forestales.

Otros efectos derivados de los incendios forestales son el incremento de las deposiciones ácidas (fundamentalmente ácidos acético y fórmico) y las alteraciones en los ciclos de nutrientes debido a que cantidades importantes del N presente en las áreas afectadas se volatiliza. Este último efecto puede tener consecuencias muy importantes en el mantenimiento de la productividad de la sabanas de Africa, de la que depende en gran parte el sustento de muchos millones de personas.

LA TELEDETECCIÓN Y LOS INCENDIOS FORESTALES.

La Teledetección puede desempeñar un papel muy importante en el estudio de los incendios forestales y en el análisis de sus efectos en el medio ambiente.

Las estimaciones actuales de las emisiones de gases con efecto invernadero a la atmósfera, debido a los incendios forestales y a la quema de biomasa, están muy limitadas por la carencia de estadísticas fiables sobre la distribución de los incendios y su frecuencia, así como sobre la extensión de la áreas afectadas, el combustible almacenado y el contenido en humedad del combustible (JUSTICE et al., 1993).

La mayor eficacia en la extinción de los incendios forestales es a su vez un factor de riesgo ya que cada vez es mayor la cantidad de combustible que se acumula con el consiguiente incremento del peligro de incendio.

La Teledetección ha aportado una nueva perspectiva para es estudio de los incendios forestales que se producen a lo largo del año, fundamentalmente desde una perspectiva global y regional.

Así, hoy en día es posible evalluar el número de incendios forestales que se producen durante el año en continentes enteros como África, América del Sur y el sudeste Asiático.

Sin la existencia de los satélites de observación de la Tierra, la realización de este tipo de estudios sería sencillamente imposible de realizar.

Podemos dividir las aplicaciones de la Teledetección relacionadas con el estudio de los incendios forestales en tres grandes grupos:

1. APLICACIONES POSTERIORES A LA EXTINCIÓN DE INCENDIOS.

Este tipo de aplicaciones hacen referencia a la evaluación de las superficies afectadas por los incendios y al seguimiento de la regeneración de la vegetación posterior a los mismos.

En lo que respecta a la evolución de las superficies afectadas, se puede pensar en evaluaciones de carácter rápido realizadas en base a satélites de baja resolución espacial, tal y como es el caso de las imágenes NOAA-AVHRR y ERS2-ATSR con resolución aproximada de 1 km. en ambos casos, o en evaluaciones más precisas en base a imágenes de alta resollución espacial, como es el caso de las imágenes SPOT- HRV (20 m.), Landsat- TM (30m) e incluso las imágenes de radar ERS1 y ERS2 (25 m).

En el primer caso dichas evaluaciones puede que no sean muy precisas, pero se pueden obtener en teoría al día siguiente de la extinción del incendio.

En el segundo caso se pueden obtener evaluaciones bastante precisas de las superficies realmente afectadas y no sólo recorridas por el fuego, distinguiéndose perfectamente en el interior de los perímetros incendiados las áreas que no fueron afectadas por el fuego.

En España este tipo de cartografía de las áreas incendiadas obtenida mediante técnicas de Teledetección, se realiza de manera sistemática en la Comunidad Autónoma de Cataluña, donde se caartografían cada año los incendios superiores a 50 ha., a escala /50.000, en base al proceso de imágenes Landsat-TM anteriores y posteriores a los incendios.

El seguimiento de la regeneración de las superficies incendiadas en base a la utilización de imágenes de alta resollución espacial, es otra aplicación que puede presentar un gran interés, especialmente en el caso de los grandes incendios, de cara a la planificación de las actuaciones a realizar (repoblaciones, planificación del uso de la tierra, etc.).

En España se han realizado experiencias alentadoras en esta línea de trabajo en las Comunidades Autónomas de Cataluña y Valencia.

2. APLICACIONES RELACIONADAS CON LA PRESENCIA DE INCENDIOS FORESTALES ACTIVOS.

La principal aplicación de la Teledetección en este ámbito hace referencia a la vigilancia y detección del inicio de incendios forestales de forma sistemática.

Figura 2. Combinación de los canales infrarrojo térmicos del sensor ATSR-2 del satélite ERS-2
de la ESA. La imagen es del día 12 de septiembre de 1997 y en color amarillo se observan los incendios forestales activos por el sur de Borneo al pasar el satélite.

En el caso de incendios ya declarados, el seguimiento de la evolución de los mismos, puede tener una importancia decisiva para evitar que lleguen a convertirse en grandes incendios y para poder obtener información sobre los mismos, especialmente durante la noche.

Para la detección de los focos activos se emplean sensores que captan información en el dominio del infrarrojo térmico, el intervalo espectral más sensible a las temperaturas que se alcanzan en los incendios forestales (superiores a 450ºK) está centrado en los 3.8 micrómetros.

Actualmente solo obtienen información en esta banda los sensores NOAA-AVHRR, GOES-VAS y ERS2-ATSR. La resolución espacial es de 1.1 km. en el caso de NOAA y ERS2 y de 4 km. en el caso de GOES-8.

La detección de losincendios activos presenta algunos problemas que están relacionados fundamentalmente con la presencia de nubes o humo, con el tamaño excesivo del pixel o con la baja temperatura de saturación de los sensores (320ºK en el caso del sensor NOAA-A-AVHRR) en relación con las altas temperaturas que pueden alcanzarse en los incendios forestales.

Así, si la temperatura del incendio es de 450ºK y su tamaño es de 2 ha., se puede saturar un pixel de NOAA, pero dicho pixel también se puede saturar con un incendio de tamaño 400m2, si su temperatura es de 800ºK.

Si el tamaño del pixel es muy pequeño, también pueden existir problemas desde un punto de vista operativo, puesto que pueden producirse un gran número de falsas alarmas.

En el caso de los grandes incendios, cuya duración puede ser muy larga (conviene recordar que los grandes incendios de Indonesia del año pasado estuvieron ardiendo durante más de dos meses) más que una resolución espacial muy detallada, interesa la repetición de la observación y que la actualización de la información sea muy frecuente para poder conocer la evolución de los incendios, especialmente durante la noche, cuando carece de una información objetiva. Este aspecto presenta un gran interés puesto que puede permitir realizar una planificaciónmás eficaz de las tareas a realizar a la mañana siguiente sin demoras innecesarias que son inevitables cuando no se conoce, de manera fiable, la evolución nocturna que ha tenido el incendio.

Figura 3. Imagen procedente del sensor AVHRR del satélite NOAA-14 correspondiente al
26 de septiembre de 1997. Los incendios activos se representan en color rojo y las zonas
cubiertas por el humo en tonos rosas y anaranjados.

3. APLICACIONES ANTERIORES A LA APARICIÓN DE LOS INCENDIOS FORESTALES.

Estas aplicaciones están principalmente relacionadas con la estimación del peligro de incendio y con la inflamabilidad de los combustibles y con el grado de stress de la vegetación, que a su vez depende fundamentalmente de las condiciones meteorológicas.

El seguimiento del estado de la vegetación se puede realizar mediante el análisis multitemporal de los índices de vegetación, derivados de la respuesta en las bandas roja e infrarroja que presenta la vegetación.

Los indices de vegetación tienen una evolución creciente con el desarrollo de la vegetación y su tendencia es decreciente con la senescencia de la misma o cuando su actividad fisiológica normal se ve condicionada por la carencia de agua y otra situación de stress.

En España se han realizado diversas experiencias en esta línea de trabajo y los resultados alcanzados han sido bastante satisfactorios, observándose que existe una importante relación estadística entre las áreas incendiadas y las áreas que presentaban un peligro de indencios.

Actualmente el laboratorio de Teledetección de la Universidad de Valladolid, en colaboración con el Laboratorio de Teledetección de INIA, incluye una página de Internet el peligro de incendio forestal para las diferentes regiones españolas, deducido de la información suministrada por el sensor AVHRR de los satélites NOAA. Esta información se actualiza diariamente durante la temporada de incendios forestales, de junio a septiembre.

La evaluación del estado de la vegetación y del grado de humedad de los combustibles acumulados, en base a la información suministrada por los satélites de observación de la Tierra, puede ser una herramienta con un gran potencial a la hora de elaborar los índices de peligro de incendio forestal de manera operacional.

En lo que respecta a la cartografía de los combustibles acumulados, se han realizado experiencias interesantes en el chaparral de California utilizando las imágenes hiperespectrales del sensor AVIRIS que posee 256 canales en el intervalo visible e infrarrojo cercano del espectro electromagnético.

El análisis de este tipo de imágenes permite cartografiar el porcentaje de vegetación muerta que se encuentra presente en la escena y en consecuencia localizar aquellas zonas donde existe una mayor acumulación de combustibles secos más inflamables.

CONCLUSIONES

La aplicación de las técnicas de Teledetección al estudio de los incendios forestales es una de la aplicaciones medioambientales de la Teledetección que presenta un mayor interes y que probablemente se va a desarrollar más en el futuro, cuando los nuevos sensores diseñados a tal efecto se encuentren operativos en la próxima década.

En la actualidad ha quedado demostrado de forma patente el gran potencial que presenta este tipo de aplicaciones, pero es preciso desarrollar totalmente ese potencial, poniendo a punto los sensores y desarrollando las técnicas de análisis que permitan una explotación operativa y eficaz de la información.

En los próximos años, además de los actuales AVHRR y ATSR, serán varios los sensores provistos con canales espectrales situados en la región del infrarrojo térmico (MSG, GOES, MODIS, FUEGO, FOCUS, MUST, etc.) con lo cual la posibilidad de detectar en tiempo real los incendios forestales y de realizar una vigilancia operacional, se incrementará notablemente.

Análogamente, en el desarrollo de índices de peligro también se pueden obtener progresos importantes mediante una mayor integración entre la información procedente de los sensores de alta, media y baja resolución espacial, con el diseño de nuevos índices de vegetación y con una mayor validación de los resultados mediante la realización de medidad “in situ” y en el laboratorio, generando librerías espectrales diseñadas “ad hoe”.

Finalmente, en lo que hace referencia a la cartografía y distribución de los incendios forestales a nivel global, regional y local, las imágenes de radar (ERS1, ERS2, RADARSAT; etc) pueden desempeñar un papel fundamental en la evaluaciónde los daños ocasionados en los bosques boreales (Alaska, Siberia, China, etc.) y en las regiones tropicales, tal y como es el caso de los recientes y enormes incendios forestales de Sumara y Borneo en Indonesia.

BIBLIOGRAFIA.

CAHOON, D.R., STOCKS, B.J., LEVINE, J.S., WESLEY R.C. and PIERSON, J.M. 1994. “Satellite analysis of the severe 1987 forest fires in northern China and southeastern Siberia”. Journal of Goephysical Research, vol. 99, NO. D9., pp.18627-18638.

CRUTZEN, P.J., ANDREAE, M.O. 1990. “Biomass burning in the Tropics: Impact on atmospheric chemistry and biogeochemical cycles”. Science, vol. 250, pp. 1669-1678.

FAO. 1992. “Global wildland fire statistics, 1981-1990”. MISC/92/4. Forestry Departmente. Roma.

JUSTICE, C.O., MALINGREAU, J.P., and SETZER, A.W. 1993. “Satellite remote sensing of fires: potential and limitations”. In Fire in the Environmet: the Ecological, Atmospheric and Climatic importance of Vegetation Fires, edited by Crutzen, P.J. and Goldammer, J.G. Wiley and Sons, pp. 77-88.

 
   
   
   
   
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