Introducción
El territorio de Nicaragua en su parte noroccidental y norcentral (ver
mapa #1 ) fue sometido en su estructura física y humana a una
de las pruebas de la naturaleza no registrada en la historia de Nicaragua,
el huracán Mitch (agosto-noviembre 1998), cuyos daños
materiales y de víctimas sorprendió a los expertos e instituciones
locales y extranjeras que velan por la mitigación y prevención
de desastres naturales.
Este fenómeno meteorológico que se manifestó con
una trayectoria bordeando la costa norte de Honduras y penetrando en
la zona norte del Istmo Centroamericano. Su impacto se hizo sentir principalmente
en aquellos municipios comprendidos en el área adyacente con
respecto a Honduras, en el escudo central y en la región del
Pacífico.
Las condiciones físico geográficas, topografía,
geomorfología, hidrología, uso actual del suelo se convirtieron
en factores favorables para propiciar la inestabilidad de masas, las
que presentaron mecanismos de ocurrencia complejos; distinguiéndose
deslizamientos, derrumbes, desprendimientos rocosos, coladas, en muchos
casos se observó mecanismos combinados de dos o más eventos.

La mayor parte de los movimientos en masa afectaron a la población
rural, las áreas productivas y las principales vías de
acceso. No obstante las ciudades de la macro región norte central
de los departamentos de Matagalpa y Jinotega, sufrieron relativamente
daños menores, sin embargo el Mitch dejó al descubierto
la fragilidad que tienen aquellos centros poblados localizados muy próximos
a macizos montañosos y que requieren para su acometida, investigaciones
geológicas, geomecánicas y estructurales, así como
es indispensable realizar un estudio detallados de los cuerpos en fase
de movimiento que han entrado en fase de aceleración y que muestran
un comportamiento impredecible, siendo oportuno también realizar
trabajos de auscultación o vigilancia, para establecer una red
de monitoreo geodésico.
Ante esta situación resulta difícil de implementar en
el corto plazo, acciones donde se considera el estado psicológico
de las familias que están asentadas en las siguientes unidades
geomorfológicas:
Municipio de Matagalpa
Matagalpa hidrográficamente se encuentra en la parte alta de
la cuenca de Río Grande de Matagalpa, incursionando a la misma:
El río Molino Norte, proveniente del cerro El Picacho; el río
San Pablo del cerro El Portillo; el río Corre Viento del cerro
La Zopilota y los ríos La Granja y Yaguare, este último
provenientes del cerro Linda Vista.
Por su situación geomorfológica a los ríos San
Pablo y Molino Norte, se les debe brindar un plan de atención
especial, pues son los que tienen mayor responsabilidad de las inundaciones,
que se inician por el sector comprendido entre el río El Coyotepe
y el río Jucuapa, agregándosele a este evento, los otros
ríos que afectan a Matagalpa con remansos que pueden superar
la capacidad de los cauces.
En la ciudad de Matagalpa el movimiento en masa más preocupante,
por el peligro que representa a la población, se verificó
en la ladera sudeste del cerro El Calvario. Esta ladera desde un punto
de vista geológico, se compone de rocas volcánicas aparentemente
estratificadas, probablemente todas, con abundante matriz arcillosa.
El flujo de agua y lodo se originó en la parte más alta
del cerro, cerca de una vieja cantera y tuvo un rumbo hacia el este,
introduciéndose dentro un cauce natural cuyo lecho sufrió
un cambio en su profundidad original (ahora se observa una profundidad
aproximada de 2 m).
El desplazamiento ha sido unos 500 - 700 m aproximadamente, llegando
a la carretera principal (Sébaco Matagalpa).

Municipio de Matiguás
Este municipio tiene un porcentaje de 2.5% en relación al total
de ciclones tropicales que han impactado de manera directa al país,
presentando mayor vulnerabilidad ante huracanes que se internen al territorio
nacional, en dirección de este al oeste, a través del
sur del territorio. Este tipo de dirección suele presentar vientos
fuertes.
Para huracanes que presentan trayectorias similares a las del Mitch,
las precipitaciones suelen ser intensas por encontrarse el municipio
al sur de las estribaciones de la cordillera Dariense.
Este municipio presenta déficit severos de precipitación
que oscilan entre el -30% y -40%. Dichos déficit no son extremadamente
perjudiciales debido a que en el municipio las precipitaciones anuales
oscilan entre 1800 mm y 2400 mm.
Durante el huracán Mitch, no existió amenaza por inundación
en la cabecera municipal. Las inundaciones fueron ocasionadas por el
desbordamiento del Río Grande de Matagalpa, el cual destruyó
totalmente el puente Paso Real, arrastrándolo por 2 km aguas
abajo.
Este municipio no presentó amenazas por movimientos en masa
en la cabecera municipal, pero a lo largo de la ruta a Río Blanco
las lluvias intensas del huracán Mitch provocaron derrumbes de
pequeñas dimensiones y hundimientos, que han obstruido parcialmente
la carretera en varios tramos.

Municipio de Río Blanco
La cabecera municipal de Río Blanco tuvo pequeñas inundaciones
en las casas que están dentro del área de influencia del
río y no sobrepasaron a más del metro de altura. Debido
a las características geomorfológicas, éste está
condicionado a que la escorrentía sea de rápido drenaje
por lo que no fue una seria amenaza de inundación de parte del
huracán Mitch, inclusive los niveles de una bondadosa estación
lluviosa superan a éstos.
A pesar de la presencia de relieve montañoso en el sector norte
de la cabecera municipal, este municipio, como su entorno territorial,
no presentó fenómenos de movimientos en masa significativos,
como consecuencia de las Iluvias intensas del huracán Mitch.
Pero es oportuno mencionar que al norte de la cabecera municipal, en
las lomas que bordean la ciudad, en la localidad de San Pedro, se observaron
pequeñas coladas de detritos, que involucraron los niveles superficiales
del suelo, las cuales no representan peligro.
Pensando en una futura expansión de la cabecera municipal,
sería oportuno decir que la ladera sur del cerro Musún
podría constituir una amenaza. Por lo tanto se recomienda siempre
un estudio geológico y geomecánico del área montañosa
previo a un asentamiento urbano o a cualquier tipo de actividad económica.

Municipio de Jinotega
El municipio de Jinotega, muestra una alta susceptibilidad a fenómenos
de inestabilidad de masa, sobre todo en el entorno territorial de su
cabecera municipal.
La mayor parte de los movimientos en masa observados, fueron originados
por las lluvias intensas del huracán Mitch, pero otros, ya existentes,
han sido reactivados y/o acelerados de modo importante como consecuencia
del mismo huracán.
En lo que concierne a la ciudad de Jinotega, subsiste la amenaza de
movimientos en masa sobre el cementerio y en los barrios que ocupan
la parte oeste y noroeste de la ciudad. Los movimientos en masa que
se produjeron con el huracán Mitch fueron pequeños flujos
de lodo y detritos al oeste de la ciudad.
Todo el entorno territorial fue bastante afectado por Mitch, sobre
todo el sector este y sudeste de la cabecera municipal. La mayoría
de estos fenómenos, muchos de los cuales son de grandes dimensiones,
se han observado a lo largo de la ruta a Matagalpa, donde provocó
la obstrucción parcial de la carretera en ciertos tramos y en
algunos casos afectaron viviendas.
En el municipio de Jinotega, a lo largo de unos 10 km desde Jinotega
hacia Matagalpa, se observaron numerosos fenómenos de derrumbes,
desprendimientos rocosos, deslizamientos y coladas. En la mayor parte
se trata de movimiento en masa más complejos y en este estudio
preliminar no se pudo dimensionar el contorno de cada movimiento, por
la concurrencia de dos o más en una misma área. No se
excluye la posibilidad que se pueda tratar, en algunos casos, de varios
cuerpos de una única masa inestable.
Las rocas involucradas en el movimiento son de origen volcánico
(ignimbritas y/o tobas del Grupo Coyol), además de la cobertura
vegetal y del suelo (a menudo de color rojo, oxidado y con abundante
matriz arcillosa).
Las causas que han originado todos los deslizamientos en la ruta Jinotega
- Matagalpa son numerosas. El relieve de esta área es montañoso
y accidentado, con pendientes muy elevadas (unos 60 - 70% o más)
y desde un punto de vista geológico se observa una alternancia
de rocas volcánicas muy fracturadas, localmente muy alteradas
y a menudo con orientación de las capas litológicas a
lo largo de las laderas.
Los cortes de los taludes, para la construcción de la carretera
favorecen la inestabilidad en la roca, abriendo también nuevas
vías de infiltración por el agua. En muchos de estos casos
no han sido apropiados, porque no han tomado en cuenta ni las fuertes
pendientes ni la naturaleza geológica y estructural de los cerros.
Tampoco se protegieron los taludes con oportunas obras de ingeniería
civil (como mallas metálicas clavadas, gaviones, zanjas de amortiguación,
etc.).
Es probable que con lluvias intensas, algunos de estos movimientos
en masa se puedan reactivar, involucrando volúmenes más
grandes de material. Debido a que muchos de los fenómenos de
inestabilidad se han verificado, sería útil una estabilización
de las áreas de derrumbes.
Para impedir que el movimiento siga y que ponga en serio peligro la
carretera es oportuno un trabajo de limpieza de todos los derrumbes,
es decir desprender y provocar artificialmente la caída de bloques
de roca inestables, así como es necesario un adecuado drenaje
de los cuerpos principales en movimiento.
Es indispensable un estudio geológico y geomecánico muy
detallado a lo largo de toda la carretera y pensando en reconstruir
los tramos dañados de la carretera, es recomendable que la restauración
se haga mediante el procedimiento de reconstruir plataformas y no por
medio de realizar nuevos cortes de talud hacia adentro, lo cual favorecerían
mayores inestabilidades.

Las amenazas naturales y el desarrollo poblacional
El desarrollo poblacional en los departamentos de Matagalpa y Jinotega,
no solo debe responder al aprovechamiento de sus potencialidades y la
sostenibilidad de los recursos naturales, sino también debe responder
a los eventos naturales que pueden causar posibles desastres naturales
de índole sísmico - tectónico, sequías,
huracanes, inundaciones y movimientos en masa, que se traducen en restricciones
para el desarrollo del proceso inversionista y los asentamientos humanos.
El abordaje de las amenazas naturales en estos departamentos a nivel
de las cabeceras municipales en un primer momento sentarán las
bases para el establecimiento de normas y regulaciones urbanas que contribuyan
a la mitigación y prevención de los desastres naturales.
Partiendo del análisis general que se ha hecho de las amenazas
naturales, hemos considerado importante establecer las primeras medidas
en las cuatro cabeceras municipales que conforman ambos departamentos,
y específicamente en los centros poblados de Matagalpa, Jinotega,
Matiguás y Río Blanco, afectadas y no afectadas por el
huracán Mitch, se introduce un nuevo concepto para la prevención
de desastres naturales y que se define como MALLAS AMBIENTALES URBANAS,
las que constituyen un espacio a reforestar (plantar árboles)
complementadas con obras de ingeniería que permitirán
la conexión entre el límite urbano y las áreas
conexas identificadas por las unidades geomorfológicas, planos
de inundación, terrazas bajas, piedemonte, taludes y laderas
que en última instancia se convertirán en paisajes geomorfológicos
y servirán como barreras ambientales de protección. Estas
mallas ambientales son una medida práctica para prevenir a la
población principalmente de las inundaciones y los movimientos
en masas y a partir del uso principal que conforma el centro poblado,
demarcado por el límite urbano se derivarían usos compatibles,
condicionados y prohibidos.
Uso Principal
Es el uso deseable que coincide con la función específica
de la unidad geomorfológica y que ofrece las mayores ventajas
desde el punto de vista del desarrollo sostenible de la producción
y del desarrollo urbano.
Usos Compatibles
Son aquellos que no se oponen al uso principal y concuerdan con las
potencialidades, productividad y protección del suelo y demás
recursos naturales conexos.
Usos Condicionados
Son aquellos que presentan algún grado de incompatibilidad con
el uso potencial y ciertos riesgos ambientales controlables por el municipio.
Usos Prohibidos
Son aquellos incompatibles con el uso principal de una unidad geomorfológica
debidamente identificada con los propósitos de preservación
ambiental o de planificación y por consiguiente cualquier uso
indebido que entraña graves riesgos de tipo ecológico,
social y económico.
Recomendaciones generales
· Realizar una zonificación adecuada
de cultivos en toda la región de estudio, para determinar que
otros tipos de cultivos son aptos a los tipos de clima y suelo. De esta
forma se podría regular mejor el uso de la tierra.
· Realizar una adecuada planificación en el incremento
de las áreas de siembra durante los años NIÑA,
a fin de aprovechar el comportamiento normal de las precipitaciones
y reducir la potencialidad de los movimientos de masas en la región.
· Es indispensable realizar un estudio detallado de los cuerpos
en fase de movimiento, en las áreas reconocidas como las más
afectadas y las más susceptibles (Matagalpa y Jinotega). El estudio
debe comprender: La definición de sus contornos, la individualización
de las estructuras principales y secundarias del cuerpo en movimiento
y de su entorno, la definición de su dinámica, el estudio
geológico y estructural del área y la individualización
de las manifestaciones superficiales (como la presencia de agua y la
parcial reactivación).
· De tal manera se podrá tener una idea de la evolución
futura y de los peligros latentes que estos cuerpos representan y así
se podrán prevenir o mitigar los efectos de una eventual extensión.
· Es oportuno realizar trabajos de auscultación o vigilancia,
estableciendo una red de monitoreo geodésico, para los deslizamientos
que han entrado en fase de aceleración y que muestran un comportamiento
imprevisible en el municipio de Matagalpa.
· Además se recomienda realizar trabajos de drenaje para
evacuar las aguas de las masas inestables, evitando su reactivación.
· A lo largo de las vías de acceso es recomendable hacer
un trabajo de limpieza de todos los frentes de derrumbe y en algunos
casos es aconsejable realizar trabajos de estabilización (a causa
de la fuerte fracturación de la roca), usando mallas clavadas
para cubrir los frentes de ruptura.
· En algunos casos, es oportuno mejorar la señalización
vial y de peligro.
· Pensando en la reparación futura de las carreteras hay
que apuntalar los taludes con refuerzo al pie, mediante enroscados o
gaviones, acompañados por un buen drenaje.
· No es aconsejable realizar mayores cortes en las zonas de roca
fracturada.
· En los lugares más afectados por los movimientos en
masa deberán mantener un uso agrícola o forestal para
reducir el avance de los movimientos en masa.
· Un estudio geomorfológico, geológico y estructural
en el ámbito territorial, permitirá identificar áreas
muy susceptibles (que al momento, por ejemplo, no han sido afectadas)
y el realízar un mapa de amenazas por deslizamientos.
· Es indispensable sensibilizar a las autoridades locales creando
y desarrollando una mayor conciencia de riesgo y prevención,
de los desastres naturales preparando a la población para situaciones
de emergencia.
· Es recomendable alertar y reubicar a la población que
vive en los caseríos cercanos que se encuentren en situación
de riesgo.
· Realizar cartillas informativas, de fácil comprensión,
explicando cuáles son los principales tipos de movimientos en
masa, cómo y porqué ocurren y cuáles son sus manifestaciones
premonitorias (como grietas, puntos de agua),
· Realizar mapas con la ubicación de las áreas
más susceptibles y que contengan también informaciones
sobre los lugares donde no es recomendable la construcción, a
fin de evitar la densificación y restringir el crecimiento hacia
lugares sujetos a inestabilidad, como las laderas. Se recomienda siempre
un estudio geológico estructural previo a cualquier tipo de actividad
en desarrollarse en lugares potencialmente inestables a fin de incidir
en la creación de leyes que prohíban el asentamiento humano
en áreas propensas a desastres naturales.
· Es necesario revisar y redefinir los parámetros técnicos
de diseño y construcción de infraestructura, porque no
es posible reconstruir puentes y carreteras según los mismos
modelos y normas anteriores al desastre del huracán Mitoh.
· Es necesario introducir también la práctica del
drenaje de terrenos en pendientes como una forma de prevenir y mitigar
los efectos de fenómenos torrenciales y otros asociados a inestabilidades.
· Realizar un estudio detallado para la reubicación de
las comunidades muy vulnerables a inundaciones tomando en cuenta las
márgenes que dejaron los ríos en la formación de
nuevos cauces.