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1. RESUMEN
Aunque
la teledetección está totalmente aceptada como técnica
para inventariar y estudiar usos del suelo, se pretende, en este trabajo,
evaluar la idoneidad de esta metodología para la obtención
de la superficie regada en las Vegas Altas y Bajas del Guadiana en la
provincia de Badajoz, obtenida mediante el tratamiento de una imagen Landsat
TM y su comparación con la oficialmente declarada por el organismo
pertinente, en este caso la Confederación Hidrográfica del
Guadiana. Además se sugiere la oportunidad de este método
para la detección o seguimiento de un posible uso fraudulento del
agua de riego, estando esta faceta de total actualidad en épocas
de sequía, que cíclicamente padecemos, en zonas donde el
uso del agua destinada a regadío supone el 80 % del empleo total
de la misma.
2.
ANTECEDENTES.
La
puesta en riego de amplias zonas de las Vegas del Guadiana, fue prevista
ya a principios de siglo. Evidentemente tal puesta en riego debía
estar basada indefectiblemente en la regulación del río
Guadiana y la de sus afluentes más caudalosos, el Zújar
y el Matachel. Sin embargo no fue hasta la Segunda República en
que esta tarea finalmente se acomete, iniciándose los trabajos
de la presa del Cijara que enseguida se verían interrumpidos por
la Guerra Civil. En la inmediata posguerra se retoman y amplían
las obras, integrándolas en lo que será conocido como el
Plan Badajoz. Por Decreto de 26 de Julio de 1946 se declaró de
alto interés para la nación la colonización de las
zonas regables dominadas por los cauces derivados de los aprovechamientos
hidráulicos de los ríos Guadiana y Zújar en la Provincia
de Badajoz. Posteriormente dicho Decreto queda incluido en la Ley de 7
de Abril de 1952 por la que se aprueba el Plan de Obras, Colonización,
Industrialización y Electrificación de la Provincia de Badajoz.
Paulatinamente van entrando en servicio diversas obras encaminadas a conseguir
la puesta en riego de las Vegas del Guadiana. En 1956 se inauguran las
presas del Cijara y Montijo. La primera con sus 1500 Hm3 de
capacidad regula, por fin, el río Guadiana, mientras que la segunda
es un azud de derivación del cual partirán los canales de
Montijo y Lobón, destinados a regar la zona comprendida entre Mérida
y Badajoz que pasará a conocerse como las Vegas Bajas del Guadiana.
Seguidamente se van incorporando nuevos embalses de regulación
como los de García de Sola, Orellana y Zújar, a la vez que
se continúa el desarrollo de la infraestructura de riego, completándose
los sectores de riego de las Vegas Bajas e iniciándose el canal
de Orellana y sus correspondientes sectores, en las Vegas Altas. En los
años setenta se acomete el canal del Zújar y su zona regable.
Finalmente en los años ochenta se completa la regulación
con los embalses de La Serena y Alange. Posteriormente se ha realizado
otro canal en la zona de Vegas Altas, el canal de Las Dehesas, aunque
no se ha ejecutado la infraestructura de sus sectores de riego.
Esta
referencia histórica en la introducción de este artículo
tiene el sentido de dejar constancia de la profunda raigambre en esta
zona de Extremadura de los cultivos de regadío, con todo lo que
ello conlleva de modo de vida, pretendiendo usar una de las técnicas
relativamente mas recientes para la exploración del territorio,
como es la teledetección, en algo que lleva conviviendo con nosotros
desde hace años.
3.
METODOLOGÍA DE TRABAJO.
El
método de trabajo seguido es el habitual en este tipo de proyectos
y comprende las siguientes fases:
-
Selección
de las imágenes, determinación del sensor elegido así
como la escala y fecha óptima de adquisición. En este
caso se trabajó sobre una imagen Landsat TM de Extremadura
adquirida en el mes de Septiembre de 1997. La escala elegida para
las salidas gráficas fue de 1 / 100 000.
-
Realización
de trabajos auxiliares como visitas al campo y recopilación
de información concerniente al fenómeno que se iba a
estudiar, esto es, la situación de una campaña de riego.
-
Tratamiento
digital de la imagen, en donde se incluyen las lógicas correcciones
a aplicar a una imagen obtenida mediante sensores aerotransportados,
como correcciones atmosféricas, correcciones geométricas,
tratamientos de realces de imágenes, etc.
-
Clasificación
digital de la imagen por el método supervisado donde se asignó
cada pixel a cada categoría establecida en la leyenda. En la
leyenda aparecen, en este caso, los cultivos y usos del suelo propios
de la zona, como son viña, olivo, labor y pastos y los paisajes
típicos extremeños como la dehesa y el matorral denso.
Los cultivos de regadío (arroz, tomate, cereales, frutales,
etc.) aparecen todos bajo una misma categoría pues no se trata
de discriminar un cultivo en cuestión sino si estos se riegan
o no.
-
Análisis
de los resultados tanto gráficos como numéricos.
3.1.
Análisis de separabilidad.
Como
el objetivo principal del trabajo era la determinación de la superficie
sometida a riego, se procedió a efectuar un análisis de
separabilidad para evaluar la idoneidad de la leyenda propuesta. Al analizar
la separabilidad entre categorías, si estas son muy diferentes
entre sí, existiría un riesgo muy bajo de error en la clasificación,
por el contrario un resultado de análisis de separabilidad contrario,
nos indicaría la necesidad de modificar la leyenda elegida. Este
estudio de separabilidad se abordó desde un punto de vista gráfico
y estadístico.
En
el caso de los métodos gráficos podemos optar por la creación
de un diagrama de signaturas que consiste en una gráfica donde
figuran en las abcisas las bandas que intervienen en el análisis
y en la ordenada los niveles digitales medios de cada categoría.
Estudiando
la gráfica podemos identificar aquellas bandas en las que se manifiesta
un comportamiento peculiar respecto a sus clases vecinas. Las líneas
paralelas y próximas indican un posible solape entre categorías,
mientras que las intersecciones entre líneas manifiestan las bandas
donde es más probable separar a las categorías que representan.
Como se observa en el gráfico la mayoría de las clases siguen
una tendencia similar y las líneas suelen ser paralelas y próximas.
Entre la primera y segunda banda siguen un camino descendente en niveles
digitales, para subir entre la segunda y tercera y tercera y cuarta. En
la banda número 5 es donde alcanzan los valores de niveles digitales
más altos disminuyendo bruscamente en la banda 7. La excepción
es la clase de regadío que no sigue la misma tendencia que el resto
de las clases pues intersecta claramente con las demás categorías,
lo que nos indica la fácil discriminación que existe entre
el regadío y las demás bandas. Por el contrario la diferencia
entre el resto de las bandas parece, a priori, más confusa, al
presentar las líneas una disposición paralela. La clase
agua también se desmarca de las anteriores por tener niveles digitales
muy bajos y no intersectar con ninguna categoría. En cualquier
caso nuestro objetivo es diferenciar el regadío del entorno, lo
que parece claramente favorable a tenor de los resultados gráficos
y numéricos.
Los
métodos estadísticos de evaluación de separabilidad
entre clases consisten en cuantificar la posibilidad de discriminación
entre diversas categorías aplicando una medida de distancia estadística
entre dos clases, en este caso la Divergencia Transformada, donde los
datos se escalan
a un valor de 2000, asumiendo que los niveles digitales de una clase se
distribuyen normalmente y considerando la separabilidad como la medida
del solape entre categorías vecinas. Para el cálculo de
dicho valor se considera el vector de medias y la matriz de varianza-covarianza
entre pares de categorías. Cuanto mayor sea el valor de la divergencia
(más próximo a 2000) mejor será la discriminación
entre clases.
Analizando
los resultados numéricos de las tablas de mejor separabilidad media
(Best Average Separability) y mejor separabilidad mínima (Best
Minimun Separability) obtenemos que la mayoría de las relaciones
entre clases, alcanza el valor numérico de 2000 o relaciones muy
próximas entre 1900 y 2000, esto supone el 85 % de las relaciones
en la tabla de mejor mínima separabilidad y el 86 % en el de mejor
separabilidad media de todas las relaciones estudiadas. Los únicos
valores en conflicto se aprecian entre clases que pertenecen a regadío
o en algún caso entre matorral denso y algún cultivo de
regadío, que bien pudieran ser algún cultivo de regadío
con una importante biomasa. Por tanto se realiza la clasificación
según la leyenda y clases establecidas.
4.
DESCRIPCIÓN DE LA ZONA.
La
zona de estudio se enmarca en el centro de la provincia de Badajoz (y
una pequeña zona en el sur de Cáceres), siguiendo una franja
de unos 160 Km de longitud en dirección Este- Oeste, cuyo eje estaría
constituido por el río Guadiana y comprende las Vegas Altas y Bajas
de este río. La zona regable de Vegas Altas se extiende por ambas
márgenes del río Guadiana y está formada por la zona
regable del canal del Zújar y la zona regable de Orellana. La primera
se sitúa a lo largo de la margen izquierda del río Zújar,
teniéndolo como límite Norte, hasta su desembocadura en
el Guadiana, siguiendo este hasta su confluencia con el río Matachel
en su margen derecha. La zona regable del canal de Orellana se extiende
en la margen derecha del río Guadiana, en el tramo comprendido
entre la Presa de Orellana y la confluencia del Arroyo Fresnedas con el
río principal, siendo este arroyo el desagüe de cola del canal.
La zona regable de Vegas Bajas se extiende también por ambas márgenes
del río Guadiana, desde la presa de Montijo, algo aguas abajo de
Mérida, hasta Badajoz y la frontera con Portugal. Podemos distinguir
dos zonas claramente diferenciadas: la zona regable del canal de Montijo
está en la margen derecha y al Norte del río Guadiana mientras
que la zona regable del canal de Lobón, está situada en
la margen izquierda y al Sur del río Guadiana.
Los
cultivos de regadío que se dan en la zona son maíz, tomate,
frutales y el girasol en las cuatro zonas regables con porcentaje de implantación
alto. En la zona de Vegas Bajas destacan también los cereales de
invierno y la remolacha, mientras que en las Vegas Altas la superficie
destinada al arroz es considerable. Menor incidencia tienen cultivos como
alfalfa, colza u hortalizas.
5. ANÁLISIS
DE LOS RESULTADOS. DETERMINACIÓN DE LA SUPERFICIE DE RIEGO Y POSIBILIDAD
DE DETECCIÓN DEL FRAUDE EN EL CONSUMO DE AGUA DE RIEGO.
Una
vez realizada la clasificación digital de la imagen procedemos
a determinar la superficie sometida a riego obteniéndose los valores
que aparecen en las tablas siguientes. Se indica en primer lugar la superficie
de regadío facilitada por la Confederación Hidrográfica
del Guadiana para la campaña del año 1997 dividida por zonas
regables.
|
MONTIJO
|
LOBÓN
|
ZÚJAR
|
ORELLANA
|
SUPERFICIE
TOTAL
|
|
SUPERFICIE
REGABLE (Ha)
|
27
484
|
14
995
|
21
058,97
|
56
362
|
119
900
|
|
SUPERFICIE
REGADA (Ha)
|
24
940,50
|
13
669
|
13
280,55
|
55
044
|
106
934,05
|
|
PORCENTAJE
REGADO
|
76,98
|
80,86
|
63,06
|
97.7
|
89,18
|
Los
datos obtenidos mediante el tratamiento de la imagen Landsat, nos proporcionan
los siguientes datos:
|
MONTIJO
|
LOBÓN
|
ZÚJAR
|
ORELLANA
|
SUPERFICIE
TOTAL
|
|
SUPERFICIE
REGABLE (Ha)
|
24
011
|
13
206
|
12
925
|
52
794
|
102
936
|
Llegados
a este punto, se debe aclarar la diferencia entre superficie regada y
superficie regable. El concepto de superficie regable no supone realmente
que esté sometido a riego ese determinado terreno, sino que oficialmente
está autorizado para ello, siendo más correcta la expresión
superficie regada, que es la que nos va a cuantificar el fenómeno
físico. Las zonas regables oficialmente declaradas (previo correspondiente
Decreto) presentan una infraestructura de riego que ha sido construida
por el Estado y por lo tanto, están sujetas al pago de una tarifa
de utilización del agua (conjunto de gastos necesarios para llevar
el agua a cada parcela de cada propietario, es decir canales y acequias),
aparte del canon de regulación que son el conjunto de gastos para
regular el agua, las presas. En las concesiones se toma el agua de un
río canal o embalse, pero todas las obras de distribución
del agua las ha ejecutado el propietario de los terrenos a su costa, previa
concesión. Solo están sujetas al pago de canon de regulación.
Esta división entre zona oficialmente declarada y concesión,
aun cuando aparece claramente diferenciada en los correspondientes documentos
de las Memorias de Explotación no presenta importancia en nuestro
trabajo pues se pretende determinar un fenómeno físico y
no una simple división administrativa. La única salvedad
que podría hacerse a esta división es la de comentar que
se da un mayor índice de fraude en las concesiones que en las zonas
declaradas oficialmente por que la zona oficial está mas controlada
y asentada, además en estas zonas la infraestructura de riegos
es más estable, al haber sido construida por el Estado y servir
a varios usuarios, y existe una estructura administrativa relacionada
con el riego de la que, aparte de la Confederación Hidrográfica,
forman parte las Comunidades de Regantes, responsables del reparto final
del agua, servicio por el que cobran en función de los volúmenes
repartidos.
En
cuanto a las tablas anteriores se observan una serie de diferencias en
cuanto a la superficie obtenida como regada siendo esta menor que la declarada
oficialmente. Estas diferencias pueden obedecer a los siguientes aspectos:
-
En
la fecha que nos ocupa hay determinado cereal de invierno (cebada,
trigo) que ya está recogido, pues se siembra en Enero y se
recoge entre los meses de Junio y Julio. De todas formas, en estos
casos suele existir una segunda cosecha que si se estaría regando.
También el tomate se está recogiendo, con lo que parte
del mismo ya no aparecería como cultivo de regadío (el
procedimiento de recogida implica el arranque de la planta entera).
Así la zona de Orellana donde más tomate se cultivó
es la que porcentualmente menos zona tiene regada con respecto al
valor oficial declarado. Finalmente, es posible que algunos maíces
tempranos hayan dejado de regarse por que se estén ya secando
para su recogida.
-
La
política agraria de la Comunidad Europea se deja sentir, así
la P.A.C. (Política Agraria Común), obliga a convertir
en barbecho un porcentaje de la tierra en el caso de tener plantada
una determinada superficie de maíz o de oleaginosa (girasol).
Aunque no suele ser un porcentaje alto.
-
La
campaña se inicia en Marzo y tiene su punta en Julio y Agosto.
En primer lugar se riega el cereal de invierno, los frutales, remolacha,
praderas y alfalfa. Después y hasta la punta de Agosto se va
regando el resto. A finales de Septiembre solo queda el arroz, los
frutales y la pradera, terminando la campaña a principios de
Octubre, según venga el otoño.
-
Existe
la opción de dejar de cultivar la tierra durante un tiempo
(generalmente un año) para que esta recupere los nutrientes
o niveles de fertilidad perdidos, aunque generalmente lo que se suele
hacer en vez de lo anterior es cambiar de cultivo. En el caso de regadíos,
el cambio es a otro tipo de cultivo también de regadío,
por lo que esta circunstancia no parece tener demasiada importancia.
-
Se
observa en la zona al Norte de Valdivia, en la zona regable de Orellana,
una zona amplia que aparece totalmente clasificada en la clase de
regadío, sin discontinuidades. La explicación es que
en esta zona se cultiva arroz en amplias superficies. Este cultivo
por un lado tarda mas en recogerse, y por otro, como el riego es por
inundación, no se corta toda la planta en la recogida, quedando
un rastrojo, por lo que entendemos que probablemente toda la superficie
sigue apareciendo como cultivo de regadío, con independencia
de su grado de recogida.
Cabe
plantearse si la técnica aplicada ofrece resultados lo suficientemente
precisos como para que pueda tener interés para los Organismos
implicados en la gestión del riego, es decir, la Confederación
Hidrográfica del Guadiana y las Comunidades de Regantes. Según
fuentes consultadas en la Confederación Hidrográfica del
Guadiana, para realizar los cómputos generales de agua de riego,
los cálculos se aproximan a números enteros de hectáreas,
no teniendo demasiado sentido utilizar decimales, por lo que entendemos
que la hectárea es la unidad menor utilizada. A una escala de
1 / 100.000, que parece una salida gráfica acorde con la imagen
usada, una superficie de una hectárea aparece representada por
un milímetro cuadrado. Por tanto entendemos que, para determinadas
aplicaciones generales, la precisión puede ser adecuada.
Otro
aspecto por el que la técnica descrita puede tener interés
para el Organismo de Cuenca, es el de la posible detección del
fraude, es decir, la localización de áreas que se rieguen
estando fuera de las zonas oficialmente declaradas como puestas en riego,
y que carezcan de la correspondiente Concesión o Autorización
administrativa. En este caso, también la hectárea parece
ser la unidad mínima a considerar. Téngase en cuenta que,
según la vigente legislación de aguas, no precisan concesión
aquellos pozos particulares que suministren menos de 6000 m3
al año, y este volumen de agua es, aproximadamente, el promedio
de consumo de una hectárea de riego. Por tanto, en líneas
generales, podemos considerar que la técnica puede ser aplicable
para localizar zonas de riego ilegales.
6.
CONCLUSIONES.
Las
conclusiones extraídas de este trabajo se enumeran a continuación.
-
Por
lo dicho en el apartado anterior, resulta muy difícil extraer
conclusiones concretas en el estudio de una sola imagen dada todas
las variables mencionadas anteriormente, es decir, ciclos de riego
diferentes en algunos cultivos, posibilidad de una doble cosecha,
terrenos en barbecho, etc.
-
Los
datos de una campaña no son, por lo general, totalmente extrapolables
a los de otras. Valga decir que el año 97 fue, afortunadamente,
uno de los años lluviosos después de la larga sequía
que culminó en el año 95. De ahí la importancia
de un estudio multitemporal, es decir, no solo en una campaña,
sino también en varias.
-
La
aplicación de la teledetección en este tipo de trabajos
tiene sentido en un análisis multitemporal donde se aconsejaría
el estudio de una imagen a principios de campaña, a mediados
y a finales para analizar la evolución del riego en la campaña.
Por supuesto este análisis se completaría con estudios
anuales, aunque como ya se ha dicho, las campañas de riego
a veces no son comparables de un año para otro. Recordemos
la sequía de los años 93 al 95, en los que el riego
sufrió enormes limitaciones por la falta de recursos hidráulicos,
al estar los embalses en sus mínimos históricos.
-
Finalmente,
cabe decir que entendemos que la técnica aplicada en el trabajo
aquí presentado ofrece resultados que, por su precisión,
pueden tener interés para los Organismos responsables de la
gestión del riego. Por un lado, para la determinación
general del número de hectáreas realmente regadas en
las distintas zonas, dato básico para calcular otra serie de
parámetros (dotaciones, consumos, eficiencia del riego, etc.).
Y por otro, para localizar posibles fraudes en el riego, es decir,
áreas que se rieguen estando fuera de las zonas oficiales de
riego, y sin contar con Concesión o Autorización.
AGRADECIMIENTOS
Agradecimientos
a la Confederación Hidrográfica del Guadiana por toda la
información facilitada para la realización de este artículo
y en especial a Don Fernando Aranda Gutiérrez y Don Emilio Torres
Ceballos-Zúñiga.
BIBLIOGRAFÍA
Ariza
López, F.J..; Pinilla Ruiz, C.; López Luque, R. Borque Arancón
Mª J.. Control de calidad del proceso de clasificación de imágenes
de satélite. Revista Mapping n º 34 Noviembre 1996.
Barret,
E. ; Curtis, L. Introduction to Environmental Remote Sesing. Chapman
& Hall. Londres 1995.
Engman,
E.T.; Gurney, R.J. Remote Sensing in Hidrology. Chapman & Hall.
Londres, 1991.
MANUAL
ERDAS IMAGINE V. 8.3
Leco
Berrocal F. Aplicación de la teledetección en el estudio
de impactos ambientales: la extracción de áridos en los
alrededores de Cáceres.
Pinilla,
C. (1995). Elementos de Teledetección. Madrid. Rama,1995.
ISBN: 84- 7897-202-1
Serrano,
A. Teledetección aplicada a los estudios medioambientales y
de Ordenación del Territorio. Valencia. Universidad Politécnica
de Valencia, 1991.
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